Welcome Message

lunes, 24 de febrero de 2014

Agridulce néctar


Del alma angustiada del poeta surge el néctar:
algunas veces dulce como la miel
que vigoriza  y que hace soñar;
otras, refrescando como lluvia de verano
que fluye con ligereza ante los ojos del lector.
A veces, entretanto, amargo como la hiel:
hace reflexionar, suspirar e incluso llorar.
Como pozo profundo y oscuro,
su ser se busca a si mismo.
Incansablemente,
abre y cierra los cajones de su mente.
Aquel que juega con las palabras
se quema como sí de fuego se tratara.
Se ahoga en aguas profundas.
Enloquece en el paraíso perdido,
en el jardín de las flores de mil colores;
vaga en busca de respuestas
sin ninguna pregunta concreta.
En aquel oculto vergel, las palabras
juegan a verse y a esconderse,
huyendo de él ... una y otra vez.
El néctar tiene que brotar, sea como fuere,
o el poeta se morirá en su desierto interior.

No hay comentarios: