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viernes, 5 de julio de 2013

El hombre del saco


Hace unos días comentaba en Facebook   que en L´Eliana (Valencia), hay casi más perros que personas, pero hoy aprecio que hay más niños que perros (con todo respeto) Pequeños, medianos, adolescentes… ¡adolescentes! Hace un rato estaba en una cafetería y un niño andaba por mi mesa dando por saco hasta que su madre le ha dicho:
 - ¡Niño! No molestes al hombre (querría decir señor, pienso) Era tarde, ya había metido su dedito en mi taza.
Esto me recuerda una historia…
 Antiguamente, cuando las cocinas eran de carbón (yo no las he conocido) los carboneros andaban por las calles en un carrito gritando: - Carboneroooooo!!! Una señora, desde un 7º piso sin ascensor le grita que le suba un saco. Agosto, un calor de muerte y el carbonero llena el saco, se lo clava a la espalda y empieza a subir las escaleras. Exhausto llega al final, derretido, agotado le pregunta a la señora donde quiere que le deje el saco, a lo que le responde:
 -Mire señor, no necesito carbón, es que mi niño no quiere tomarse la sopa y le he dicho que si no se la toma vendría el hombre del saco. ¿Querría decirle algo al niño para que se la tome?
El hombre se acerca al oído del niño y susurrándole le dice:

-Comete la sopa… ¡hijo de puta!

Para quien no lo sepa... El hombre del saco  es un personaje de mito popular aún presente en algunas zonas de España. Se le representa como un hombre que vaga por las calles cuando ya ha anochecido en busca de niños extraviados para llevárselos en un gran saco a un lugar desconocido. Este personaje es caracterizado como un asustador de niños, y se utiliza como argumento para asustar a los niños y obligarlos a que regresen a casa a una hora temprana. Es similar al coco e identificable con el sacamantecas, ya que tiene el mismo origen que éste último

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