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martes, 16 de abril de 2013

El Sudoku-móvil



Ric… ric… ric… blup… blup… blup…. fiiup… fiiup… fiiup… gle… gle… gle… zzz… zzz… zzz… soldadito marinero /conociste a una sirena/de esas que dicen te quiero/si ven la cartera llena / escogiste a la más guapa /  y a la menos buena….
¿Pero que coño pasa? ¿Quién o qué me llama? ¿Todos a la vez? A mi los móviles de ahora terminarán por volverme loco. Entre los sonidos del WhatsApp, los del Line, correos Gmail, los otros, el Twiter, Facebook, sms y las canciones personalizadas de los llamantes ¡nunca sabes que ostias pasa! ¡Y no te digo nada de los iconos de los avisos que te llenan la zona superior del endemoniado instrumento. Un circulito transparente para el WhatsApp, uno verde para el Line, un sobrecito para el Gmail, otro diferente para el resto de correos, una palomita para el Twiter, un “noseque” para los updates, un “nosecuantos” para el  Bluetooth  y una F para Futuputamadrebook. En fin, que te pones nervioso, el artilugio empieza a dar saltos en tu mano ¡y al puto suelo! 500 € al carajo, como mínimo.
Lo del WhatsApp y Line, es la repera. Hay alguien que le das tu número de móvil, por asuntos de trabajo o algo parecido, te envía un mensaje, pasa un año, no vuelves a saber de él y lo quieres eliminar. ¡Y una mierda! Se queda ahí perenne como si fuera tu abuela. Si, lo bloqueas, pero ahí sigue. Y no digo nada como estés en un grupo. Yo he terminado por tener los grupos en silencio porque hay veces que en un par de horas no lo he visto y he llegado a contabilizar 144 mensajes. Se ponen de cháchara y no veas, si estuviera en sonido activado parecería los acordes de un cha cha chá.
¿Y las aplicaciones?   Yo tengo, la cámara del móvil, la del Foursquare, la de Instagram, la del Facebook y la última app adquirida, que no se para que sirve, Nex Photo Places de Sony, si no hay alguna más. Mapas por todas partes y un montón de aplicaciones, más del 50% que no sabes para que sirven, que añadidas a las que me bajé y no utilizo por chorras, tengo el teléfono lleno de dibujitos que para encontrar algo me las veo y deseo.
De todas maneras pienso que tanta mensajería está limitando aún más el contacto humano, nos estamos deshumanizando poco a poco, sin darnos cuenta. Aprenderemos a escribir bien, rápido y escueto, pero olvidaremos el habla.
Echo de menos aquellos encuentros con un café por en medio y una sonrisa mientras mirabas sus ojos y conversabas… lo echo mucho de menos.
  

1 comentario:

Anónimo dijo...

Nunca tuvimos mas información y a la vez estuvimos menos comunicados.

Para el buen entendedor...algodón de azúcar ( aprovechando que estamos en Fería )