Welcome Message

miércoles, 24 de abril de 2013

Belleza



Ahora quisiera morir, incapaz como me siento de soportar tanta belleza. Belleza que ha existido siempre. Una belleza austera en esencia y sin florituras. Incluso, la muerte de los que amamos y los desconocidos es un acto lleno de belleza. Un cuerpo que se abandona y una conciencia que deja de latir. Entonces, un vacío inmenso lleno de belleza extraña, que nadie comprende. Dormir, alienarse con uno mismo. No pensar cosas tristes. Abrir la ventana del mundo y observar cómo ocurre este misterio de la vida en movimiento. Toda la belleza que la contiene. Abrir los ojos y saber mirar cada rostro, cada historia irrepetible. Sentir un poco de lo que sienten los demás. Ser ellos. Somos ellos. En el fondo, todos somos todos. Es como si nos hubieran hecho pedazos de un ente mayor y no nos diéramos cuenta. Todos somos verdugos y víctimas, miramos y dejamos hacer. Y en el dolor también busco la belleza, porque es lo que me puede salvar de una existencia que no acabo de entender, porque me siento fuera de lugar. Como si alguien me hubiera lanzado al mundo que no tocaba. Y a menudo yo permanezco enterrado, más allá de mi cuerpo que respira. No sé quién soy. Y busco una referencia, un horizonte donde llegar. Algo para no zozobrar. Navego por océanos que son desiertos. No hay ningún sonido. Sólo el agua primigenia, la de la madre. Las madres están llenas de belleza y ellas no lo saben y nadie lo dice. Pero eso no importa, la belleza es en ellas, intrínseca. Miro el paisaje, la gente pasea y ríe. Yo soy ellos mientras todavía los veo. Y cuando llega la noche…
… hago sombra de mil imágenes que se pierden en la lejanía del tiempo. Ilumino la nada, lleno de historias que suceden, una tras otra, historias para la eternidad.
Bajo mis ojos descansa el amor de los amantes que se han querido con una pasión desmesurada y efímera.
Soy como la luna que ha vivido los siglos desde que son siglos. He envejecido, pero nunca he perdido la esencia que recibí en ofrenda. Soy el dios del sentimiento más puro. Aquel, que da sentido a las vidas más insignificantes y a la vez más verdaderas. Ese sentimiento que siempre te ofrecí.
Soy faro en un desierto lleno de estrellas que me acompañan en las horas plácidas de los atardeceres más humanos. Y en mi soledad blanca, siento las voces de los enamorados que se quieren como el primer día. Sonrío ante la inquebrantable fuerza de este sentimiento que se llama amor, y que es imposible de comprender en su total dimensión. Ese que siempre estará a tu disposición… cuando reclames por él.

Deja que llegue la noche callada
sintiendo el sotobosque a tientas,
en tu soledad, toma el aire
de este tiempo que pasa,
haz crujir los sueños a salvo,
abandónate a la tierra y al universo,
que todo fluya como el agua de un río,
como el vuelo insobornable de un pájaro
Alf.
Principio del formulario
Final del formulario

No hay comentarios: