Welcome Message

viernes, 14 de diciembre de 2012

Castigo



No son pocas las veces en las que me sorprendo fabricando un relato inconscientemente. De hecho no es un relato. No explico nada, ni siquiera tengo la mínima intención de transmitir algo. Nada.

No sé qué palabra encadenará a la siguiente. Tanto puede ser esta como su antónimo, cribando poco a poco mi vocabulario, demasiadas veces tristemente insuficiente. 
Las frases se suceden lentamente, induciendo el olvido de las anteriores. El sentido de aquellas no era otro que el llevarme a este punto, pequeño y minúsculo. 

Esta libertad encantadora me estimula y me asusta a la vez. Me asusta, pues tengo miedo de seguir enamorado pero  esta vez definitivamente. Lanzarse como un pez que ha estado fuera del agua y anhela fluir de nuevo por aquel oscuro líquido. Abandonar todo lo que he amado hasta ahora, tan lógico y cuadrado, tan rígido y profundo, todo aquello por lo que me he esforzado, día a día, página a página. Todo aquello, sí,  me atemoriza de una forma animal. 

Me acerco y me alejo. Mi mente se mueve demasiado rápido, para acto seguido, ir todavía más lenta. 
Las construcciones de sonidos, o palabras, aún no he decidido con que construirlas, son como castillos de naipes. En cualquier momento pueden caer si no lo planificas antes. Aquí es donde radica el auténtico sentido de no hacer caso a las frases anteriores. No te encadenas a nada. No es importante la contradicción total. Nada. 

Plasmar las palabras en puro grafito. Maltratar las mismas. Inducirlas a un estado de inmovilismo eterno, sucio... Pero hoy merecen ser castigadas. Nada más.


Tan solo palabras.- March Anthony


No hay comentarios: