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miércoles, 28 de noviembre de 2012

Un cubata para las moscas



Leo lo siguiente en la revista “Muy Interesante”: 

"Un estudio que publica hoy la revista 'Science' demuestra que cuanto menos éxito sexual tienen las moscas más atracción sienten por el alcohol. "Sabíamos que el ambiente y los factores sociales afectan el consumo de drogas en humanos, lo que queríamos saber es si podíamos reproducir este fenómeno en la 'Drosophila melanogaster' (la mosca de laboratorio)", explica Ulrike Hberlein, uno de los investigadores de la Universidad de California que ha participado en el experimento. En el estudio, los científicos dividieron las moscas en dos grupos. Los machos de uno de los grupos estuvieron durante cuatro días rodeados de hembras dispuestas a mantener relaciones sexuales. Los machos del segundo grupo convivieron los mismos días con hembras que no querían saber nada de ellos. Después, los científicos les dieron a elegir entre dos alimentos, un remojado con etanol (alcohol) y el otro no. El grupo de machos que no había ligado se lanzó al alimento impregnado con el alcohol ".

 Si ha leído artículos míos antiguos, verá que me encantan estos estudios que publica la revista Muy Interesante. Es muy curiosa la relación que establecen entre humanos y animales. En el estudio de hoy asegura que las moscas que no ligan, practican algo parecido al levantamiento de cubata. Desconozco si también pasan por las fases "exaltación de la amistad" o "cantos regionales". 

Sin embargo, ahora finalmente entiendo el porqué de las moscas cojoneras del verano. El problema es que "no han pillado cacho" y están deprimidas. Y, claro, como "La casita blanca" cerró, se encuentran huérfanas de placeres mosquitiles. Resultado: emborrachadas, hip, del todo. 

Alguien dirá que, cuando las ves todas juntas al lado de una mierda de perro, debe de ser un "botellón".

Supongo que también existe esa mosca pesada que a las cuatro de la madrugada coge a la única alma del bar dispuesta a escuchar sus tristezas y que acaba diciendo: te quierooooo mucho, tío. Te quierooooo muuuuy. Sin embargo, lo peor de todo podría ser la presencia de una mosca dispuesta a cantar la puñetera canción de Amaral: sin ti no soy nada. Podría provocar la autocombustión de nuestra civilización.

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