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miércoles, 7 de noviembre de 2012

Malas cosecuencias



Se había ganado a pulso la fama de mujeriego. Atractivo, seductor y lujurioso eran algunas de las cualidades que provocaban que ninguna mujer se resistiera a su encanto. Se había liado con la mitad de las mujeres del pueblo: morenas, pelirrojas, escuálidas, carnosas, jóvenes, divorciadas, viudas, incluso alguna jubilada, no le hacía ascos a ninguna. Ahora bien, su predilección eran las casadas. 

Para bien o para mal, en un pueblo pequeño todo se acaba sabiendo. Se veía venir que tarde o temprano sus actos lujuriosos tendrían consecuencias. Cualquier día un marido celoso descubriría el adulterio y querría ajustar cuentas con él. 

Ese día llegó. Volvía a casa después de una agotadora noche de pasión con la hija del alcalde. Tan pronto abrió la puerta, sin tiempo a encender la luz, notó como un objeto afilado le acariciaba la carótida. Quizás fue debido a la angustia, pero no reconoció al agresor hasta que él se identificó. Se trataba del marido de la peluquera, la cual había mantenido una relación con él durante unos meses. Entonces lo vio todo perdido. Se encomendó a Dios a pesar de no ser un gran devoto, incluso prometió que si salvaba la piel no volvería a liarse nunca más con mujeres casadas. 

Desgraciadamente para él, los llantos y las súplicas no eran suficientes para obtener el indulto de aquel hombre con el orgullo herido. Notó como la opresión de la navaja aumentaba mientras el amenazante se acercaba a su oreja y le susurraba:

 "Me has arruinado la vida y eso se tiene que solucionar. A lo largo de todo este tiempo que te has estado follando a mi mujer he hecho lo que he querido sin tener miedo a las consecuencias. Salía de copas con los amigos hasta las tantas de la madrugada, iba de putas cada jueves, arriesgaba dinero en apuestas e incluso, con la excusa de la empresa, había hecho un par de viajes con la nueva secretaria. Nada la inmutaba, pero desde que la  has dejado todo esto se ha acabado. Si no vuelves con ella ¡te juro que te mataré! "

1 comentario:

Anónimo dijo...


Quieto parao ... Que le ponga un par de sucusales más de peluquerías a la mujer. Distribuidas en todo el pais. Verá como teniendo la señora más responsabilidades-trabajo-ingresos-y beneficios para ir de compras y gastar sin freno- se le olvida que el marido le pone los Uyyy!!
Además ya no necesitara un amante porque no tendrá tiempo y los dos tios incluso se podran ir de Put.. sin problems!
O un poquito de Valium plis!

Un beso