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domingo, 5 de agosto de 2012

El sonido de un recuerdo



A día de hoy, y desde hace algún tiempo, me encontraba intentando organizar todo lo que hay mi mente y sobre todo en mi alma, me encontraba buscando una página en blanco donde poder empezar de nuevo; donde poder empezar a escribir una nueva historia para mí. Cuando por fin la conozco y todo tiene un nuevo sentido, pero sin saber muy bien por qué me encuentro de nuevo estancado, y sobre todo condicionado y cohibido por todos aquellos recuerdos que guardo hasta ahora, todos buenos con ella... pero que al fin de todo, no me dejan avanzar, no me permiten evolucionar, me tienen atado y pegado como si de una droga se tratara; y al igual que esta, me van consumiendo poco a poco, comiéndose mi  energía, y dejándome débil y frágil, hasta un punto en que además de hacerme perder la positividad me hacen caer en un abismo de negatividad y pesimismo extremos, hasta adentrarme en un mundo totalmente oscurecido y grisáceo en el que, el color más alegre es un simple gris claro, similar al de la mina de un lápiz .Y en medio de toda esta oscuridad, recuerdo estas últimas noches, recuerdo sus consejos (sabios consejos para mí), recuerdo su sonrisa, y aquella mirada... pero sobre todo recuerdo aquella calidez y ternura...
Y cierro los ojos y sueño con estas noches, con sus manos, con esas espontaneas caricias, con aquellos voz que me parecían abrazos cuando yo lo necesitaba... cuando ella lo necesitaba y una sonrisa enorme se me dibuja en el rostro. Entonces, intento abrazarle, encogerla entre mis brazos, pero me doy cuenta de lo que hay  y se me encoge el corazón, me encuentro solo, y... sólo se puede escuchar el sonido de una lágrima rodar hasta perderse...

3 comentarios:

hathor dijo...

Últimamente,me desconciertas cada día más...no puedo evitarlo.

oti dijo...

Hay estados emocionales de alta frecuencia de vibración que tienen ese peligro del que hablas ... del cielo al infierno ... y uno-a ... no sabe lo que pasa ni qué hacer. Lo explica magníficamente Tadeus Golas en su "Manual de Iluminación para Holgazanes" de editorial Cuatro Vientos y descatalogado y difícil de encontrar. Regalé hace apenas un mes mi último ejemplar ... pero bueno ... casi me lo sé de memoria !!!. Up, up, and away !!!.

Anónimo dijo...


Las lágrimas no tienen sónido, sólo sabor y forma, dulce o amarga.

Los recuerdos son pedazos de papel que vuelan a nuestro alrededor y que se nos pegan cuando necesitamos alimentarnos de ellos.

Somos: Energia Finita. Finita, por muy eternos que nos creamos.

Un beso