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sábado, 14 de julio de 2012

Ojos de sombra negra



El silencio de la soledad me rodea, la luz de la luna en cuarto creciente que hoy no luce en todo su esplendor, es mi luz, mientras una suave brisa, en este espacio donde me encuentro, penetra poco a poco. Los recuerdos están en mi mente, cada vez con más sentimientos, sentimientos que no olvido, que siempre están presentes. Las horas pasan, la brisa aumenta, hasta que la luz del día con ganas se despierte. Otra noche dejada, otra noche olvidada, otra noche recordando aquello que parece pasado. Un recuerdo que está presente, desde siempre un sentimiento, un amor que cada día es mayor y más sincero. El día deja paso a la noche, la luna poco a poco ilumina, y mis sentimientos desean verte cada día. 

Querida amiga soledad, por fin he comprendido que tú eres la única que nunca me abandonará, como mi sombra, siempre me acompañarás, contigo puedo contar, y aunque a veces te alejes, sé que tarde o temprano acabarás volviendo al principio. El reencuentro siempre es difícil, yo no te busco pero… tú insistes en quedarte conmigo y resignado me callo y acepto tu amistad. En silencio me reencuentro contigo y mi destino, aunque busque atajos acaba haciendo el camino más largo y al final me doy cuenta que sólo te tengo a ti. Una vez más, abandonado con mi soledad, acompañado con el silencio, tan llamativo como siempre, invadido por la oscuridad sepulcral de tu ausencia. 


Pero no estoy solo, tus ojos de sombra negra me persiguen, aparecen caprichosos dentro de la negra noche, me acosan, me atacan, me intimidan, y me llevan hacia ti. Qué suerte tenerlos tan cerca, observar su belleza, disfrutar de su inmensidad, excitarme con su misterio. Miro hacia afuera, hace aire, truena, relampaguea, y en cada rayo, aparecen, brillantes, desafiando a la tormenta, exageradamente reales, reflejados en los cristales llorosos, que como yo, lloran por ti. Sopla viento de mar, y tus ojos de sombra negra se acercan, empujados por el viento, y las lágrimas chorrean, buscando el suelo para poder descansar. Qué suerte tenerlos tan cerca, que no pare la tormenta, que cada rayo me enseñe, y cada golpe de aire me acerque, y cuando llegue la calma, que el sol me vuelva a iluminar. ¿Tus ojos de sombra negra?

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