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jueves, 5 de julio de 2012

Nunca creas en cuentos de príncipes azules



No, hija, no. Nunca quieras ser como la Cenicienta. Es sólo una tonta sin asertividad. Quizás tiene miedo a quedarse sola. Quizás no le han dado de alta en la Seguridad Social. Quizás no tiene recursos económicos. Pero librarse de su despótica familia para zambullirse en la institución del matrimonio, no resulta algo saludable… por muy príncipe que sea el tío. 

No, hija, no. Nunca quieras ser como la Bella. Ya sé que en su caso la bestia se convierte en un príncipe. Sin embargo, lo que no te dice el cuento es que a menudo son los príncipes los que se convierten en bestias. Algún día sabrás quien es la reina Sofía. 

No, hija, no. Nunca quieras ser como la Bella durmiente. Muchas mujeres duermen durante años su libertad de mujer y, cuando despiertan, lo único que encuentran son viajes del Inserso. 

No, hija, no. Nunca quieras ser como  Rapunzel. Hay mujeres que viven en torres tan altas, tan altas, que acaban alejándose de la realidad para no volver nunca más. Algunas incluso acaban asegurando, sin miedo a hacer el ridículo, que silbar es un delito. 

No, hija, no. Nunca quieras ser como Blancanieves. Se trata de una de tantas mujeres que sufren el síndrome de Wendy. Sólo quieren ser útiles a sus Peter Panes, que nunca crecen y que lo único que desean es a alguien que les haga de madre. Aléjate todo lo que puedas de los Peter Pan. 

No, hija, no. Nunca quieras ser como Caperucita. En el mundo hay una población muy grande de lobos, que quieren destruir bellezas, manchar inocencias, desgarrar sueños. 

No, hija, no. Nunca quieras ser protagonista de ningún cuento. Intenta ser protagonista de tu destino, aquel que escribes cada día cuando escoges bien tus referentes. Sé mujer, que es mucho. Con tus virtudes y tus defectos. Sé libre que todavía es mucho mejor. Pon en cuarentena todos los arquetipos que la tradición ha convertido en norma. 

No, hija, no. Pinta los sueños con los colores de tu imaginación.

Dedicado con todos mis respetos y cariño a las mujeres… esos seres que tanto adoro.
Alf.

1 comentario:

Hathor dijo...

Nunca creas en soldados de papel,domadores de fieras ni vendedores de esperanzas vanas.Cree en tu alma,y deja que tu espíritu busque su esencia en lo más profundo.
Yo también te adoro.