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martes, 15 de noviembre de 2011

Entre la desesperación y la esperanza



Sabe que la conciencia es su motor, pero el miedo le supone un freno poderoso.
El miedo cada día se hace más profundo, transformándose en una presencia cotidiana, casi cómplice, pero no amiga: más bien es un compañero que mina la esperanza.
Y que, a pesar de asustar a golpe de trucos, siempre vuelve.
Aparece, apoderándose de tu cabeza y helando el corazón, cuando piensa que el mundo en que vive no tiene salvación. Repasa la historia y deduce que nunca aprenderemos la lección. Actualizar la lista de delitos, violencias y guerras, injusticias y terrorismo de todo tipo, enfermedades físicas y mentales que incluye el individualismo exacerbado y la falta de empatía, desastres ecológicos y las amenazas que conllevan... y las entrañas se le encogen, se le hace un nudo en la garganta y teme que todo está perdido, que se encuentra presa en un mecanismo monstruoso, donde la única posibilidad es ir tirando hasta que todo estalle o le llegue su hora.
Casi cree que el pasado acondicionador del presente ha condenado el futuro, sin remisión posible. Casi…
El desencanto lleva de la mano la derrota, y ésta la inmovilidad. En diferentes momentos se ha sublevado y ha tomado decisiones concretas: apadrinó una niña africana, se sumó a un colectivo ecológico activista, hace tiempo que colabora. Colabora con una asociación protectora de animales abandonados, en casa ha colocado botellas llenas de arena en las cisternas, clasifica la basura según los materiales, utiliza lámparas de bajo consumo, papel reciclado, pilas recargables, productos respetuosos con el entorno…  nunca mata a un insecto, ni vierte aceite al fregadero, ni compra artículos de determinadas marcas ... Se lo mire como lo mire, pero, todo esto le parecen gotas de agua dulce tiradas en un océano agrio, indiferente , inmenso. Mientras, se regala pequeños placeres que justifican la existencia en medio de aquel caos interior que conlleva la lucha entre la desesperación y la esperanza: al despertarse, leer un poema, a la hora del desayuno, contemplar sin prisa un trocito de mar azul que todavía ve desde la ventana, sin prestar atención a las grúas, cubrirse con ropa que conforta la piel, sin someterse a la tiranía de la moda, y caminando por la calle, captar la melodía leve de las hojas o el trino atrevido de algún pájaro, ignorando el ruido del tráfico; intercambiar una sonrisa con algún rostro desconocido, por el placer físico de hacerlo, cada noche, contemplar la luna, pasear entre estrellas, o dibujarlas sobre la oscuridad ... Paso a paso, va llenando el día de migajas de placer y de coherencia, de momentos salvados de la oscuridad, la degradación, la monotonía y el desencanto, iluminando con luces especiales. Y la noche… de sueños. A pesar del miedo. Por fin, arriesgándose mucho, ha decidido iniciar una nueva batalla, dándose una razón definitiva para no desfallecer y seguir combatiendo para salvar su universo. Cuando no hay posibilidad de volver atrás, sólo queda una salida: hacer camino adelante, con pasos firmes. Ella ha dado un gran paso, acaricia el vientre dilatado, sonríe a la criatura que llegará pronto... y diseña estrategias de victoria.


1 comentario:

Anónimo dijo...

Maravilloso ...

¿Quien no tiene desesperación a lo que no domina o le obstaculiza sus metas?

¿Quien no derrocha deseos a la esperanza para que a partir de ella sus sueños de hagan realidad?

TODOS: Quien diga lo contrario > MIENTE

Un beso