Welcome Message

sábado, 27 de agosto de 2011

Debilidades (y estrategias)



Antes de entrar en la lavandería, observa su reflejo en el cristal: comprueba que la camiseta nueva marca bien las curvas y resalta el color verde de sus ojos, hoy maquillados con cuidado.
Satisfecha con lo que ha visto y decidida, entra y recorre el local con la mirada.
Poca clientela, a esta hora. Una mujer extrae ropa. Un hombre espera, el ruido que le indica que el aparato está centrifugando y pronto acabará. Si la suerte no le da la espalda, esta podría ser la oportunidad ansiada.
Eva se dirige al encargado, un joven habitualmente silencioso, para pedir cambio. Como es costumbre en él, le da las monedas sin levantar los ojos, dirigiéndose a ella con un rutinario "Gracias por utilizar nuestro servicio". No se sorprende; hace tiempo que lo observa y sabe que siempre responde a todos con esa cortés indiferencia, pero pensaba que la camiseta nueva quizás atraería su mirada. No ha sido así.
Se va hasta una de las máquinas pequeñas, de poca carga, abre la portezuela. Mientras la mujer se marcha, el hombre recoge la colada, ella coloca celosamente las piezas y cierra. Cuando el último cliente sale por la puerta, Eva se dirige al encargado y le explica su percance: ni puede abrir ni se atreve a poner en marcha el aparato, algo ha quedado enganchada en el tambor y podría dañarse. Al chico no le queda más remedio que moverse: al acercarse a ella, Eva percibe el olor de macho joven, se le aceleran los latidos y siente cierta debilidad en las piernas. Él trastea, se sale, abre y despega la pieza. Entonces, la mira. La mira atentamente. Le clava los ojos en el rostro, descubre los iris esmeralda, recorre las curvas que marca la camiseta nueva. Le entrega el tanga provocador.
-Ya está.
Y ella sabe que sí, que ya está conseguido el propósito. Ha salido perfecto el plan que ideó aquel día en que, por pura casualidad, escuchó el secreto del chico. Le confesó a un colega la debilidad irresistible, casi fetichista, que siente por la lencería femenina. Y los ojos verdes.

1 comentario:

Hathor dijo...

Muy poliédrico.....pero sin una sola línea recta.Sólo hubiera faltado que la estratega se hubiera llamado Lilith....
Besos.