Welcome Message

domingo, 24 de julio de 2011

Tristeza


Mi niñez... que puedo decir de mi niñez… sé más de ella por lo que me han contado que por los recuerdos que puedan quedarme. De una cosa estoy seguro, no me faltó de nada, soy de esos que se dicen que viene de buena cuna. Sirvienta, niñera, cocinera, costurera, a mi madre no le faltaba de nada y por repercusión, a nosotros, tres hermanas más, menos todavía. Colegio de pago y luego estudios universitarios para todos. No estuvo mal, como tampoco estuvo mal mí intromisión en el mundo empresarial

Otra cosa bien diferente ha sido mi vida sentimental, donde he amado mucho pero donde he fracasado y sigo en ello porque no aprendo. No sé elegir la mujer adecuada para mí, unas veces porque no congeniamos a la larga y otras, las más, porque ellas no me quieren a mí.
De la madre de mis hijos, lo más positivo y que sigo disfrutando, son ellos míos, de lo demás solo diré que he olvidado hasta los buenos recuerdos, que no dudo que los hubiera. De la segunda, a la que quise un montón, los buenos recuerdos han ido diluyéndose poco a poco, como se diluye una pequeña cantidad de  azúcar en una gran taza de café amargo. Sufrí mucho, muy larga, casi dos años, y dolorosa la recuperación. Después hubo un par de escarceos amorosas de escasa duración, mujeres que me quisieron mucho pero que entraron en mi vida antes de que terminara de cerrar la puerta anterior. Lástima, guapísimas y encantadoras y ningún mal recuerdo.

Una vez recuperado y cerradas las puertas de atrás, conocí a la mujer que más huella iba a dejar en mi vida. Con ella puse toda la carne en el asador, estaba seguro que había encontrado mi alma gemela, algo que ella misma pensaba de mí. Estaba dispuesto a que nada saliera mal, pero tenía un inconveniente, era una mujer como a mí me gustan, con carácter y como siempre las he tenido, con problemas y esta no era que tuviera muchos, no, está era EL PROBLEMA hecho mujer. Resultado; dos años más para olvidarla. Dos años en que me fijaba en unas y otras pero que no llegaban a la vara de medir que me había impuesto.
Recuperado totalmente, sigo en lo mío, las sigo buscando con carácter fuerte pero sigo encontrando problemas de comunicación y sobre todo que siempre me fijo en las que más indiferencia demuestran por mí.

Estoy cansado, cansado y triste. Hay días y noches como las de hoy que la tristeza se empeña en alcanzarme tanto como yo evadirla. Pero su habilidad es tanta que me atrapa. Y me sacudo con fuerza para evadirla pero ella es insistente, Me carcome, se alimenta de mis dudas hace un mar con mis lágrimas, crea una tragicomedia con mis estúpidas decisiones y disfruta con esa negrura que se forma en la mente y en el corazón cuando se interponen pensamiento sobre pensamiento, sin descanso, como tortura.

Esta noche la tristeza acecha y yo intento evadirla.

No hay comentarios: