Welcome Message

miércoles, 2 de marzo de 2011

Hay dìas



Hay días que me gustaría sentarme en una pared mal hecha al final de un pueblo, cerca del mar. En el último sol de una tarde de final de verano o comienzos de otoño, cuando hace ese airecillo dulce que arrulla los sentidos. Mirar sin ver más allá de la nariz. Alejarme de los pensamientos diarios, y que el enano que faena en el cerebro se sentara también un rato, en su propia pared vieja, con su mar y su aire otoñal.
Dejar respirar el alma. Olvidarme del tiempo, guardarlo aparcado como quien deja la bolsa en la mesa cuando llega del supermercado. Sentarse solo, o acompañado, compartiendo el silencio.
Y pasar un rato así, en esta pausa, con las emociones en suspensión, y los sentidos bebiendo a sorbos los pequeños retazos de vida inmediatos.

Hay días que me gustaría que el mundo no fuera durante un rato, o no pertenecer al mundo unos instantes. Romper el vínculo, el lazo, las cadenas, la cuerda, y las caricias de todo lo que me rodea, y quedarme allí, bien quieto, en la pared vieja junto al mar, como un grano de arena, como una piedra , como una gota de agua perdida.

Hay días que me gustaría cerrar la persiana de los ojos y colgar el letrero de: "He salido a comer algo"

1 comentario:

Dayana dijo...

Si,todos tenemos esos dias de vez en cuando.Gracias por compartirlo.

Besos