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martes, 22 de febrero de 2011

Leche y galletas


Dos galletas, un vaso de leche bien caliente y de fondo Miguel Ríos con su “Encadenados”. A estas altas horas de la madrugada no toca, pero aquí estoy, bien pasadas las tres y me queda. Desvelado, enciendo un cigarrillo mientras que la música que tengo en el grupo de ASV hace su cambio aleatorio y me suena la extraordinaria voz de Diana Navarro con su “Sola”
Hoy lunes tampoco tocaba pero tocó. Cené con dos muy queridas amigas del grupo en un restaurante, aquí en L´Eliana. Había ganas de hablar y lo hicimos compartiendo unas lonchas de jamón y unas cortadas de queso con pan tostado y tomate. Estaba todo bueno, pero casi no me di cuenta porque la grata compañía lo eclipsaba todo. Que agradable es compartir unas cañas y una buena charla con unas amigas como estas, con unas mujeres con el alma tan grande que desbordan humanidad por todos sus poros. Pero siempre te falta alguien que hubieras deseado que estuviera también, pero todo no se puede tener en esta vida. Amemos esas pequeñas cosas del momento, son siempre las que cuentan lo demás es baladí.
¡Sonrío y pienso!
¿Un pequeño gran placer?
La cena me ha dejado pensando y hace rato que estoy buscando mis pequeños grandes placeres, porque hay algo que tengo claro: las pequeñas cosas provocan las mejores sonrisas.
Y de golpe, sólo por el hecho de escribir unas frases parecidas he recordado pequeños grandes placeres:
- La hoguera de San Juan en aquella playa desconocida, donde no he vuelto nunca porque nunca la he vuelto a encontrar. La fotografía mental del fuego, el mar, la arena y la compañía fue magnífica, brutal.
- Una cena cualquiera, improvisado, en cualquier bar, pero en compañía excelente, como la de hoy.
- Los ratos en que respiro solo, tomando el sol, en la azotea. Paredes y columnas blancas, cielo azul, tierra grana. Voces, azoteas antiguos, árboles y jardines escondidos, el mar en el horizonte, las montañas cerrando el horizonte de atrás.
- El agua corriente por encima de un día de resaca.
- Descargar la clásica de vive sin tenerlo del todo planeado.
- Patinar a favor del viento y cerca del mar.
- Soñar despierto arriba de la cima.

Tropezar, inesperadamente, con la vida!

Pequeños grandes placeres que me van creando y formando, haciéndome una persona feliz y que sabe aprovechar los momentos, que sabe que mañana quizás ya no habrá nada, por eso, hoy, aquel árbol con hojas verdes es tan especial. 

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