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miércoles, 9 de febrero de 2011

Como un reloj


Tengo una teoría que expongo, convencido, a quien quiera escucharla:
Un viaje es como un reloj: tiene cuatro cuartos .
El primero es la preparación: elegir un destino, informarse, contratar servicios, preparar el equipaje. El segundo implica desplazarse y visitar el destino elegido. El tercer transcurre mientras se reparten entre los afortunados de aquí los objetos adquiridos allí y se comparten fotos, videos, anécdotas. El cuarto, consistente en recordar, se alarga hasta que suena la nueva campanada de salida.

Tengo unos amigos que de vuelta a casa, ya consideran un éxito total su viaje a Japón.
Los dos primeros cuartos han consumado; satisfechos de las experiencias vividas, alegres por las perspectivas, empiezan a disfrutar de la segunda mitad de la esfera.
Han capturado imágenes de todo tipo y han traído un surtido de katanas de diferentes medidas del que se sienten orgullosos. No son vulgares souvenirs . El vendedor avaló la calidad del acero y la tradición de los diseños: "trabajo de expertos", les aseguró.

Mientras él descarga la memoria de la cámara al ordenador, ella desenvuelve las compras con cuidado, depositándolas sobre la cama. Las hojas lucen bajo la luz, los mangos destacan sobre la colcha. ¡Qué alegría de verlas!
La más grande y más cara, es para el hijo. No regatear mucho con esta pieza, que tiene un tsuka (Alicia apuntó cuidadosamente el nombre original del mango en su bloc de notas) de roble con Ito de seda y same de piel de tiburón. ¡Quedará preciosa, una vez colgada!
Para los amigos compraron unas más pequeñas, con bases de madera rústica como complemento a la gallardía de la hoja y la gracia del afilado kissaki 
Contemplandolas, tiene una idea: ¡pueden formar las letras del país de origen, con las katanas !
Llama a Santi, le explica, las pone y se sale: él inmortaliza la original creación. Inspirado, propone imprimir copias y entregarlas con los regalos. Alicia, orgullosa de sus apuntes, añade la posibilidad de escribir, al dorso de la imagen, el nombre de las partes principales con la traducción correspondiente.
Él va a comprobar cómo está de tinta la impresora. Ella extrae de la funda, una saya de magnolia lacada, la katana elegida para su casa. Feliz, acaricia el acero.

Santi no oye el grito.
Cuando ella entra en el despachito, lo encuentra absorto ante la pantalla. No le sale la voz, así que lo sacude. Él experimenta un susto al verla tan alterada. Se da cuenta de que tiembla. Le hace preguntas que no obtienen respuesta. Alicia, boqueanda, señala con el índice convulso unas letras grabadas sobre la hoja curvada. Aturdido, temeroso, lee:
Made in Albacete-Spain .
Ambos sienten que, repentinamente, el tiempo se ha detenido.


1 comentario:

Ángel dijo...

Ooopss... creo que quien mas a viajado es sin duda alguna ese caro souvenir :D...

Mira que regresar a casa, ja, ja