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domingo, 16 de enero de 2011

Niebla


Cuadro pintado por
P. Román Jimenez (REBECA, "la pintora de las nieblas")

La niebla era espesa esta mañana pero apetecía pasear. Recordaba aquellos extensos bancos de niebla que cruzaba tiempo atrás cuando aún disfrutaba de paseos en barco. A pesar de haberme acostado pasadas las 4 de la madrugada esta mañana me levanté pronto, no suelo dormir con el día en mi ventana. Salí a pasear.

Me adentré en el bosque de La Vallesa, pues como ya dije en otros artículos escritos, lo tengo al lado de donde vivo. Entiendo que las leyes prohíban cazar cuando hay niebla, los animales suelen ir un poco desorientados pero eso hizo que más de un conejo me saltara al paso. Parecerá una tontería, pero forman parte del bosque, como los mirlos, las tórtolas y alguna que otra perdiz y es agradable encontrárselas en su hábitat natural sin que nadie les moleste.

Mi paseo duró una hora y media aproximadamente y cuando llegué a casa tuve que cambiarme de pantalones, ya que debido a la escarcha, llevaba los bajos empapados. Listo ya, me dispuse a entrar en los recónditos caminos de la Red pero cuál fue mi sorpresa, la Red había caído. Nada más me esperaba para esta mañana y por eso he decidido abrir un archivo de Word y contaros algo.

Anoche fue una velada muy agradable, cena con las amigas y amigos y queimada gallega, con conjuros incluidos, dirigidas muy bien por nuestra meiga mayor. Es agradable compartir veladas así con la gente a la que aprecias, buena compañía, buena conversación, buen humor por donde lo haya.

Estoy solo en casa, suena el piano de Alicia de Larrocha con su “Rumores de La Caleta”, una música así, verdaderamente te da motivos para pensar, te lleva a meditar… y aunque tengo muchos ganas de escribir lo que llevo dentro, no sé yo si seré capaz pues es posible que lleve a la confusión y no quiero que nadie se de por aludido/a. Mejor hablaré de otras cosas.

Pero no puedo. Me siento solo, hoy sí. Debe de ser la sensación de incomunicación la que me hace pensar que la verdad es que no deseo estar solo. Soy un adicto a la comunicación, aunque sea en silencio y hoy no la tengo. Estoy escribiendo y el pensar que no voy a poder publicar cuando yo quiera sino cuando a una multinacional le de la gana, me crispa los nervios.

Soy un adicto al amor, lo confieso, necesito amar, me llena mi vida… aunque se sufra, pues últimamente solo me ha proporcionado sufrimiento, pero aún así, no puedo vivir sin amar, sin amor la vida para mí no tiene sentido. Y digo amar, pues amar y ser amado debe ser ya de otro mundo. Nadie ama por igual que cuando te aman, no sé porqué pero es así. Amas y te aman más o menos… o ni siquiera eres nadie para el ser amado… o tan solo un amigo, pero darte amistad cuando lo que pides es amor es como darle pan al sediento.

Oigo a Ana Belén con su hermosa canción “Amanecí en tus brazos”. Eso hubiera querido yo, amanecer en los brazos de alguien pero ni tan siquiera la almohada me abrazaba esta mañana ya que creo que me pelee con ella y fue a parar al suelo de la habitación. Hoy no tengo un buen día, hoy necesito compañía… hoy necesito un pequeño dulce momento…Una mano que me acaricie, un gesto dulce y sincero. Una nueva piel, una mirada exploradora. Un tacto para descubrir, un corazón para comprender.

Hoy las caricias irían creciendo, se expandirían. Estirados en medio de un sofá, abrazados. Orejas, cuello, todos los movimientos que permitieran su posición. ¿Y los labios? ¿Qué gusto tienen? ¿Como besan? Los ojos preguntarían, interrogarían el permiso. Comunicación no verbal en estado puro, sin confusiones. Indagarían, probarían. Y así lo harían. Tímidamente, suavemente, un beso casi imperceptible y una lengua que también quiere dar su opinión.

Sabor dulce, redescubrimiento del placer de la ternura, de la excitación de las caricias sutiles. Sonrisas que quieren penetrar el alma, conocer los secretos más oscuros, llegar más lejos. Suelto, absolutamente tierno, goloso, en calma. Un momento de desconexión, donde sólo hay que disfrutar, sin prisa, sin presión. Instantes grabados en el alma, sólo de los dos.

Como siempre, deseo, la droga más perfecta. El ansia de repetir. El sueño por cumplir.

2 comentarios:

Dayana dijo...

Nunca me sentí sola,aunque quizás haya podido tener motivos para ello,pero puedo comprenderte y lo que cuentas me llega como algo muy humano y natural.

Te envio un abrazo desde la niebla de este principio de dia.

Rebeca dijo...
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