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lunes, 31 de enero de 2011

LA LIBRETA

Mis hijos me regalaron una libreta para Navidad. Una un tanto especial para escribir mis cuentos. Esta en la que escribo ahora mismo: tapas de cuero, grabadas; hojas de color hueso con incrustaciones de pequeños pétalos y tiritas de papel de aluminio brillante; cosida a mano y con unos cordoncillos para cerrarla.

Al verla pensé: "Tendré que escribir poesía", porque en una libreta tan especial sólo se puede escribir poesía, o prosa poética o algún texto por el estilo. Pero no sé yo crear poesía, soy prosaico en el sentido más literal de la palabra, por lo que iba dejando de lado la libreta, dilatando el momento de ponerme.

“¿Que no escribes en la libreta que te regalamos?" De vez en cuando alguno de mis hijosvme lo hacía presente. Con el paso de las semanas y como la tenía arrinconada insistían cada vez más: "Con la ilusión con que te la regalamos!  Escribes en cualquier papelón antes que en la libreta". Un día, para mantener la concordia familiar, la cogí y escribí en la primera página el nombre y el teléfono (por si algún día la perdía). Sentado, ante la libreta abierta por la segunda página me dispuse a crear. Al cabo de media hora de contemplar la página vacía, color hueso, incrustaciones de pétalos calabaza y hebras plateados, tuve que cerrarla. No se me ocurría ninguna idea para un poema o una prosa poética o lírica o cualquier otro tipo de escrito que se me viniera con una libreta tan especial.
Hay escritores que les cuesta encontrar un tema o un argumento sobre lo que escribir. No es mi caso. Ponerme ante una hoja en blanco y venir en la cabeza, unas cuantas ideas, es todo una. No me resulta, pues, difícil pensar una historia, mi dificultad ha sido siempre terminarla, quedar bastante satisfecho de lo que he escrito y darla por cerrada.

Lo intenté varias veces siempre con el mismo resultado: me quedaba en blanco ante la página en blanco y perdonadme la redundancia poco elegante pero eminentemente descriptiva.

Hoy, mientras estaba parado como un pasmarote, bolígrafo negro en mano, ante la hoja vacía he decidido contaros una pequeña historia muy reciente, extremadamente reciente. Empieza así:

Has aparecido con un vestidito estampado y ceñido al cuerpo, ese que  tan bien hecho tienes, con pantys de color fucsia, como siempre, rompiendo moldes.
No he pensado en sexo durante toda la cena y estas tres horas me han volado como si fuera un instante. Acompañado por un ángel.
En el coche he empezado a revivir sensaciones del pasado, me has dicho que te haría falta un masaje y yo tardé poco en ponerme a ello. ¡Lo deseaba tanto! 
Fue tan sencillo como, bajarte la cremallera del vestido y descubrir tu precioso hombro, apartar los tirantes del sujetador y poner mis manos tibias sobre de tu cuerpo suave como la seda.
En el lugar adecuado te quité el vestido entero y boca abajo dejé tu pecho al descubierto, subí por encima de tus piernas y con un poco de aceite dejé resbalar mis manos por toda tu espalda, recorrí cada centímetro de tu torso semidesnudo con la lengua, mientras las manos se dedicaron a sacarte los pantys, para dejarte sólo con uno de tus inolvidables "tangas" que tan loco me han vuelto siempre.
Sentada ya entre mis piernas, con tu espalda tocando mi pecho, piel con piel mis manos acariciaban los tuyos mientras te marcaba mis dientes en tu cuello, con suavidad pero con decisión.
La mano izquierda fue hacia arriba, hasta llegar a la barbilla, haciendo una ligera presión, mientras la derecha empezó a tirar hacia abajo hasta encontrar el elástico de tu ropa interior, lentamente coloqué los dedos entre tus piernas abiertas y ligeramente dobladas.
Latidos sincronizados por el deseo ...... química desenfrenada de placer .......fluidos corporales de furia y pasión ...... Orgasmo tierno y dulce.
Participativa como siempre sin obviar mi evidente erección, la temperatura de mi cuerpo cada vez más alarmante, tomaste las riendas de la situación subiendo encima de mí, cara a cara, con tus manos encima de mi pecho y empezaste a moverte de esa manera que  tienes que te hace ser única en el mundo.

Placer ..... química ..... química ..... y más química nos nubla los cerebros, desconectando de la conciencia, gemidos ..... sudor ..... miradas cómplices ......
Cambio de postura, no quisiera que se acabara tan pronto.
Arrodillados, yo detrás de ti, te cogí las manos inclinándome un poco adelante y te penetré  poco a poco, uniendo nuestros fluidos, resbalando con firmeza por tu sexo, con movimientos compaginados al sonido de tus respiraciones, notando tus brazos cada impulso de mi cadera, intensificando el golpe al ritmo de tus suspiros, acelerando el mismo la reacción de tu piel erizada cada vez más.
Tensión ........ impulso ........ tensión .... impulso .... tensión .. impulso ..descontroles ... gemidos, suspiros y expresión acompasada de dos cuerpos ensamblados poseídos por la química del placer. Orgasmo con instinto animal!!
Una sola lágrima me cayó de los ojos al dejarte en casa, para que te acostaras por fin con tu pareja.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Tengo ganas de volver a encontrarnos, a que me vuelvas a quitar poquito a poquito otro de mi tangas sexys, otro de mis pantys finos y suaves.

Tengo ganas de que me deslumbren tus letras puntiagudas de sexo duro en mis oídos.

Tengo unas sumas ganas sensuales de ...

Un beso