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martes, 29 de diciembre de 2009

Un puñal en la espalda

Hay veces que sin saber por qué hay asuntos que se desmadran. Unas veces por error de uno y otras por una mala interpretación de otros y en los dos casos las cosas acaban mal. Una amiga me recordaba el otro día en una conversación muy amena una frase que rezaba así; “solo hay dos cosas infinitas en el mundo... el universo y la estupidez humana.... y de la primera no estoy seguro" y es verdad. Las personas somos a veces tremendamente estúpidas. Ser capaz de romper una amistad, aún incipiente, por algo que no entendemos, que se escapa de nuestra comprensión es malo, pero encima tomarlo a mofa es mucho peor.
Quien lee mis escritos, en este vuestro Blog, sabe muy bien como escribo y creo que nunca he escrito groserías, incluso en algún relato de tipo erótico me he saltado las descripciones escabrosas, entre otras cosas porque no escribo pornografía.
Lo he dicho muchas veces, me encanta la literatura epistolar, es más personal pero también admite florituras de tipo literario y es ahí donde parece que me equivoqué con alguien, alguien que desde un principio aceptó mis escritos diciéndome que le gustaba leerlos pero que era incapaz de contestarlos a lo que le respondí que no los escribía para recibir contestación, solo porque me gustaba lo que escribía y a quién se lo escribía.
No sé donde estuvo ni porqué su cambio de dirección, tal vez se agobió… tal vez no supo interpretar lo que le escribía y no me lo hizo saber de la mejor manera posible.Tampoco se fue a la caja de Pandora donde a lo mejor hubiera podido encontrar alguna respuesta sutil. Pues no, no lo hizo así, su caja fue “La caja de los truenos” y truenos salieron.
Su respuesta fue reenviarle el correo a un “enemigo” mío declarado que me tenía ganas por su afán de protagonismo y obviamente deseaba desprestigiarme y creyendo encontrar en ese escrito el arma infalible para su propósito –pues él tampoco entiende nada- hizo varias copias y en una tarde en su casa –claro está sin mi presencia, pues no se hubiera atrevido si hubiera estado yo- le repartió una copia a todas las personas allí reunidas.
Me parece una reacción barriobajera, nunca hay razón lo bastante justificable para hacer una cosa así. Un correo personal es privado y dual, de una persona a otra y si algo hay que aclarar solo esas dos personas tienen el derecho y la obligación llegado el caso. Mal por la señora y mucho peor por el hombre que no actuó como tal. Esto amigos míos es denunciable ya que se atenta contra la dignidad de las personas pero de momento me conformaré con exponerlo aquí.
Ha habido amigos que me han dicho que lo olvidara, que dejara pasar el tiempo, que esas personas si pensaban así no valían el tiempo empleado por mí, pero no estoy de acuerdo. Esto es como una pirámide de venta como hace ese producto –que me abstengo de calificar- llamado Herbalife. Uno se lo dice a otro, este otro a dos más y estos a su vez a tres… y así sucesivamente y creerme, así me llegó a mí, de la manera más insospechada y de la persona más improbable y es por eso que he decido atajarlo antes de que el mal sea mayor y no lo digo porque me avergüence de mi escrito, nada más lejos, nada que ocultar, pero exponerlo aquí sería ponerme a su altura y esa altura no la aprecio en absoluto.
Tengo otra Anonima amiga que comenta mi blog continuamente y que me escribió algo en un artículo que escribí; “existe lo que alguien te hace para hacerte sufrir a sangre fría y lo que alguien te hace por casualidad y que te hace sufrir, pero que en el fondo lo segundo no merece un castigo, sino comprensión de las circunstancias. Y lo primero evidentemente que no merece un perdón…
Quien la hace que la pague y asuma las consecuencias de lo que ha hecho.
Toda acción tiene una reacción... en positivo o en negativo. Sin duda.
Sabias palabras.
Me temo… que esto no se acabará aquí y por ello es posible que tengamos más capítulos…

2 comentarios:

Anónimo dijo...

El agua de rocío transmite vida,
Los sueños son prolongaciones de los deseos,
El mar esconde pura belleza.

El cristal natural es transparente,
Helado cuando lo tocamos si hace frío,
Y caliente cuando hace calor.


La verdad resplandecerá siempre,


Tan cierto y auténtico como el precioso brillo del sol.

Un beso

Algoritmo dijo...

Mi transparencia a veces me ha dado problemas... pero como tú dices, es fria si hace frio y es caliente cuando hace calor.
Un beso
PD.- El tiempo se encargará de poner las cosas en su sitio, pero para algunos será tarde.