Welcome Message

viernes, 27 de marzo de 2009

Quise un buen día


Hoy amaneció el sol dentro de mí y mi fuerza positiva era un gigante que me hizo sonreír apenas abrí mis ojos, a pesar de un pequeño malestar físico, producto de un trabajo de bricolaje del día anterior. Era cerca de las 7 de la mañana y me disponía a ir al trabajo. Me di una larga ducha, con gel de baño perfumado, afeitada al límite e intermitentes decretos mentales de que sería este el mejor de mis días.
Tocaron la puerta…

Mi amiga Cris vio mi coche estacionado frente al chalet –anoche se me olvidó guardarlo- y decidió buscarme. Venía sin rumbo, hinchada de llorar, con un problema del tamaño de una catedral. Me dije ser el mejor para ese momento, pues podía contagiarla con mi positivismo, hasta que terminé echando lágrimas con ella. Después del llanto, todo pareció serenarse. Mi amiga se fue con mediana sonrisa. Logró drenar en parte su malestar y me sentí bien por ello.
Uffff Nada que no pueda lograr hoy!!! La adversidad está sólo en mi mente y hoy, mi mente decide NO aceptarla.
Me puse un buen traje y de accesorio ¡¡la más radiante sonrisa!! Salí de mi casa con la acostumbrada bolsa del gimnasio. - “La clase de Body Contac será el broche de oro para este día decretado como estupendo” – me dije.
La luz roja del salpicadero del coche…

Al encender el motor, esa bendita luz roja, adornaba el salpicadero del coche, iluminándolo todo-“Hay una cámara escondida y esto es una prueba más…sonríe y atrae lo positivo”- repetí en mi mente. No le di mayor importancia. El mecánico dirá. Me dirigí hacia el taller y mi amigo Rafa me dijo;
–“Tráemelo mañana para hacerle servicio al alternador. ¡Eso sí! ¡¡No le vayas a encender el aire acondicionado!!”. Jejeje… ¡¡¡Bueh!!!.
 Menos mal que todavía no hace mucho calor… pero hoy lo hacía. El calor para mí es sinónimo de malhumor, pero esta vez traté de cambiar la fórmula… sonreírle al baño de sudor. ¿¿Quizás el calor tenga piedad, verdad??...

Me dejé el móvil…
Y me tocó volver, el móvil hoy es una extensión del brazo… o del oído. Ya nada puedes hacer sin él. El móvil se ha convertido en la nueva plaga de este milenio. Su uso se esta convirtiendo en abuso en muchos casos. Su utilización debe estar limitada a la frontera con el respeto a los demás. Deberíamos utilizarlo con cierta prudencia.
Llegué tarde a la cita… el cliente se me esfumó… un amigo me dijo que si tenía otro a la vista… y le entendí mal, ya que mi respuesta fue;  ¿Qué quieres, que tenga cataratas también?
A pesar de todo, si te identificas con el fracaso, fracasarás y si te identificas con el éxito, lo alcanzarás. Yo soy positivo, he tenido mis buenos momentos y mis malos… y ahora solo me queda un camino, EL ÉXITO.
¿Ser positivo en tiempos de crisis? El 2009 puede ser mejor de lo que se cree.
Será un buen año para invertir en bolsa. Nadie puede decir exactamente cuándo o dónde tocará fondo el mercado, pero la mayoría de los expertos cree que este punto llegará un día de este año y probablemente será más bien pronto que tarde.
Teniendo claro este punto, 
una buena estrategia sería invertir dinero hoy y seguir haciéndolo durante todo el año. Si te has visto sacudido por las pérdidas masivas del año pasado, igual te puede resultar un consejo difícil de tragar, pero el error más grande que puedes hacer como inversor es perder la fe, sacar el dinero de la bolsa y perder las futuras subidas.
Invierte en bienes inmuebles. Éste es un consejo un poco más delicado, ya que los precios inmobiliarios tienen adosados algunos inconvenientes. A los propietarios no les gusta admitir que el valor de su orgullo y alegría ha caído un 30%. Entonces seguirán poniendo su casa en el mercado a un precio inflado y esperarán que algún idiota muerda el anzuelo. ¿La razón? Los propietarios no saben cómo hacer para salir airosos de su mala inversión.
Esta estrategia requiere algo de paciencia. Así cómo los precios inmobiliarios no caen tan precipitadamente como la bolsa, tampoco se elevan tan rápidamente. Deberás esperar una década para cosechar beneficios si inviertes ahora en el sector inmobiliario.
Aprender a vivir dentro de tus posibilidades
A nuestro alrededor la crisis ya tiene un efecto positivo. Los adolescentes parecen entender que las cenas ilimitadas fuera de casa con amigos tienen que controlarse y que los vaqueros que compran no tienen por qué llevar etiquetas con un precio de tres dígitos.
Así que la crisis está sirviendo para descubrir que no se puede gastar más de lo que se gana, se acabó vivir por encima de las posibilidades y que hay que tirar menos de la tarjeta de crédito.

1 comentario:

Anónimo dijo...

A los seres positivos les embriaga la euforia en cualquier momento.

Cuando abren los ojos sus pestañas son más largas que las del resto de personas gruñonas que despiertan, y sus pupilas brillan con una luz especial.

Si te levantas con la palabra éxito en la punta de la nariz, irá todo el día pegada a ti, un pasito más delante de tus pies, justo delante de tu nariz.

La crisis es una gran bola que conforme se van añadiendo bolitas dentro de ella, se va haciendo más grande, pero que en ciertas ocasiones aburre, aburre mucho, pues ni existe tanta crisis como se pondera en todos los medios, ni todo el mundo tiene tanta crisis como en realidad dice que tiene.

Aprender a vivir dentro de tus posibilidades: Me gusta esa frase.

Dentro de tus posibilidades laborales, familiares, económicas, de amistades y de relaciones amorosas.

Hay que aprender a vivir aceptando quienes somos, las cualidades que tenemos para cada faceta de la vida, y siendo muy realistas y consecuentes con todo lo que nos rodea.

Si nos engañamos pensando que .... bla bla bla .... engañaremos sin querer a nuestros jefes, a nuestra familia, a nuestras amistades, a nuestros amores. En fin, seremos un saco de engaños y vacío por dentro.

Si sabemos exactamente que dinero tenemos en nuestra cuenta corriente y que cantidad nos podemos gastar para poder seguir sobreviviendo sin engañar a nadie, entonces seremos personas que mereceremos ser respetadas en la sociedad.

Si no, seremos escoria del sistema capitalista que nos rodea, en definitiva, escoria que diariamente nubla a la gente honrada y trabajadora.

Un beso