Welcome Message

lunes, 15 de diciembre de 2008

“El tenderete Asesino” o “Como pasar un fin de semana en la Antártida”



Os puedo asegurar que hacía un frío de narices....

Mis amigas las senderistas, [ves Mari Carmen, te hice caso] algo hippies ellas y que además tomaré en consideración en cambiar el nombre de amigas a enemigas a partir de hoy, decidieron, muy ellas, montar un “tenderete” en el Mercadillo Medieval, que está semana se instaló en la L´Eliana, de artículos artesanales. Este que suscribe, muy quijote uno, decidió ayudarles en el transporte y montaje de la infernal cámara de los horrores y nevera de pingüinos.  ¿En que coño estaría yo pensando…?

Os cuento.

Cuando salí por la mañana al jardín, sospeche del frío que íbamos a pasar ya que vi entrar en vuelo rasante dos mirlos con pantalón de pana y anorak… pero decidí seguir… pobrecitas niñas la que se les estaba avecinando.

El montaje duró poco, queríamos entrar en calor, sobre todo yo, y el esparcimiento de todo tipo de artículos hechos a mano –con qué se va a hacer sino- se encargaron ellas, mientras yo tomaba cafés hasta hartarme. Garapitos (títeres), bengalas de incienso, mirra y no sé cuantos extraños olores, caretas de indios, budas, bufandas, cajitas, vestidos, cestas de esparto, en fin, menos videojuegos, de todo…

El tiempo pasaba y el frío se nos comía… ni una estufa, ni un simple “braser de corfetes de almela y taronga”, nada. La gente venía y me daba cuenta que, por no quitarse los guantes, no se rascaban el bolsillo.

Hubo que comer… paelleta de tienda para llevar, arroz con leche y de música de fondo a Arros Steward… empachón de arroz.

Por la tarde Parchis… o eso queríamos… Hubo una de las chicas que quería imponer nueva regla… o se empieza con una ficha fuera o no jugaba. Me transporté a mi niñez y dejé de “ajuntarla” con un “¡No te ajunto!”


También llovió y eso nos hizo poner plásticos sobre la carpa, pero curiosamente solo fue una nube, ¡pero instalada justo encima de  nuestro tenderete!

En fin, dos días seguidos que parecieron dos semanas y ¡no se les ha quitado las ganas de seguir! Creo que me iré al Congo, allí no me encontrarán esta vez.

Aquí dejo unas fotos que indica el frío que hacía, yo me pasé el día con un poncho chileno, que fue mi salvación,  parecía un guerrillero de Septiembre Negro.

UNA MUESTRA DEL DINERÍN QUE SACAMOS… ESO SÍ, DE LOS DOS DÍAS.

 Bromas a parte, debo decir que fue una experiencia  que nunca había tenido Fui a ayudarles y me quedé los dos días, que con mi modesta aportación, fui recompensado en demasía de mucho afecto, cariño y sobre todo… Amistad

Gracias Ana,  Clara, Alma y Concha, por tan estupendo fin de semana. 

No hay comentarios: