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viernes, 12 de septiembre de 2008

Spa Fitness

Ecce Venio -heme aquí- otra vez para contaros algo más de mi vida o de mis experiencias, que ficción o realidad, depende de la interpretación del lector.

Voy a un Spa Fitness todos los días, si me lo permite el trabajo, que está al lado de mi casa. Hago cinta, elíptica, abdominales, pesas, aparatos, Body Pump, Body Combat…etc.. y luego sauna y Spa. 

No soy de los que le dan culto al cuerpo, más bien no le doy culto a nada ni a nadie, lo hago para seguir tan sano como hasta ahora he conseguido estar, sino contamos con una cornada, tres roturas de huesos, dos caídas por barranco, dos siniestros totales en accidentes, algún que otro colocón y alguna que otra rotura de mi miembro más importante…… el corazón…. (por mal de amores) ¡Ah bueno! Y una mordedura de cocodrilo que me arrancó una pierna y un zarpazo de tigre que me dejó manco. Me pusieron los dos miembros de madera. Ahora  soy mitad hombre y mitad Pinocho…

Este mes de Agosto hemos estado en familia en el gimnasio, ha sido una gozada por la poca gente que había, tan poca que en el restaurante de dieta Fitness –así le llaman- fuimos a comer tres personas y pedimos la carta de sándwich, a lo que nos dijeron que como había poca gente solo tenían de salmón con chorradas y de pollo con florituras y patatitas al ladito.

 Pedimos los tres de pollo y vimos que la camarera salía del lugar para después enterarnos que no había pollo y se fue a comprarlo. Al final lo hicieron todo tan de prisa y corriendo, que tuve que decirle a la cocinera que pasara un poco más el pollo por la plancha porque este se me estaba comiendo las patatas. Por lo demás, el personal de la cafetería, un verdadero encanto.

En las taquillas hay que meter 1 € en una rendija para que esta se pueda cerrar y cuando abres con la llave el euro cae en un recipiente para que puedas recuperarlo. El otro día fui a poner mi euro y vi que ya había uno y pensé que era fácil dejárselo olvidado. Por la tarde con el grupo que somos de cafetería hice el comentario que estaba seguro que alguna rata miraría cn las taquillas  cuando estuviera solo y alguien lo puso en duda. Al día siguiente, mientras estaba en la ducha, oí como una rata de gimnasio –que se creía solo- abría todas las taquillas vacías para recoger los euros olvidados. Ratas…………en todas partes……

La maquinaria es toda de última generación, pero lo que me hace más gracia es un artilugio que hay en la cinta para correr. Consiste en un cordelito que en un extremo tiene una pinza para engancharla en tu ropa y en el otro un imán. Si te sales de la cinta el cordel tira del imán y la máquina se  para. Esto se hace para que no te la pegues, pero como la parada no es en seco, cuando la máquina se para … tus “piños” ya están mordiendo el culo de la cinta. Pero has quemado calorías.

Hoy le he gastado una broma a un “cachas” de estos jóvenes que hay ahora, que estará flipando todavía. Iba detrás de mi en los aparatos de levantar peso y hacer musculación. Va por botones, aprietas 1, 2, 3 hasta 10. yo normalmente trabajo al 7 y es lo que hacía, pero cada vez que cambiaba de sitio sin que me viera el “cachas” lo ponía al 9. El tío se sentaba y cuando veía que estaba al 9 le entraban sudores solo de pensarlo…..todavía me estoy riendo. ¿Qué estará pensando? Me gustaría saberlo.

Después de la trituradora o Minipimer como yo le llamo, voy al Spa. Sauna finlandesa, sauna turca, duchas y talasoterapia. Una pasada.

El otro día estaba yo en la sauna y entró una chica –que por cierto parecía que se le había encogido el bikini del calor, por lo pequeñito que era- diciéndome que estaba en la piscina del Spa y que se había tenido que ir porque estaba lleno de ancianitas de la Residencia que hay al lado y que no paraban de gritar y la monitora más que nadie. Yo le dije que era normal porque la mayoría iban mal de oído por la edad que tenían. Ella me dijo que cuando fuera yo a la piscina vería lo que gritaban a lo que yo le contesté…- Con todos mis respetos a las ancianitas, no suelo bañarme con ellas debido a lo “sueltecitas” que deben de ir-…

El salto con exclamación espeluznante que dio la chica fue tan grande que tuve que llamar a los de mantenimiento para hacerla bajar del techo.

La sauna turca estupenda, con un vapor a eucalipto que te deja las vías respiratorias bien dispuestas para volver a fumar (jajajaja). Hay tanto vapor que no ves ni el sitio para sentarte, si pierdes algo es más difícil de encontrar que la tira de apertura de un paquete de cigarrillos Nobel.

Bueno, son unas pequeñas anécdotas, por lo demás, buen personal, buen servicio, pulcritud total y mucho ejercicio. Para eso está.

 

1 comentario:

Anónimo dijo...

! Guauuu ! jaja, me cansé con tan solo leer tu relato, creo que por hoy me abtengo de irme a la sesión de gimnasio.

Ese lugar tiene que ser estupendo para pensar y evadirse de todo.

Un beso