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domingo, 7 de septiembre de 2008

PANDORA

Cuando Prometeo osó robar el fuego que portaba el dios Sol en su carro, Zeus entró en estado de cólera y ordenó a los distintos dioses crear una mujer capaz de seducir a cualquier hombre. Hefesto la fabricó con arcilla y le proporcionó formas sugerentes, Atenea la vistió elegante y Hermes le concedió facilidad para seducir y manipular. Entonces Zeus la dotó de vida y la envió a casa de Prometeo.
Allí vivía el benefactor de los mortales junto a su hermano Epimeteo que, a pesar de estar advertido de que Zeus podría utilizar cualquier estrategia para vengarse, aceptó la llegada de Pandora y, enamorándose perdidamente de sus encantos, la tomó por esposa.
Pero Pandora traía algo consigo: una caja –en realidad un ánfora- que contenía todos los males capaces de contaminar el mundo de desgracias. Junto a ellos venía también la Esperanza, consuelo del que sufre, y todos debían permanecer encerrados en aquella caja. Y es que, por aquel entonces, cuentan que la vida humana no conocía enfermedades, locuras, vicios o pobreza.
Pandora, víctima de su curiosidad, abrió un aciago día la caja y todos los males se escaparon por el mundo, asaltando a su antojo a los desdichados mortales. Asustada cerró la caja de golpe quedando dentro la Esperanza, tan necesaria para superar los malos momentos.
Apresuradamente corrió Pandora hacia los hombres a consolarlos, hablándoles de la Esperanza, a la que siempre podrían acudir pues estaba a buen recaudo.
Este es el conocido como Mito de la caja de Pandora, que forma parte de la mitología griega.
Ya he hablado de la Esperanza y de lo que ella significa, tanto que Lorca dijo que el peor de los sentimientos era el sentimiento de haberla perdido. ¿De que puedo entonces hablar hoy? ¿De Pandora, de sus males o de lo que significa abrir la dichosa cajita?
Todos tenemos esa cajita en nuestro interior y deberíamos cerrarla con llave y tirarla a ese fondo del mar que se llama “Matarile, rile, rón”. Pero no, nos colgamos la llave al cuello para que cualquier incauto sea capaz de cogerla y abrir con ella la puñetera caja. Soltamos todos los diablos y luego esperamos ser redimidos porque siempre conseguimos mantener viva la esperanza en nosotros…
A mi me consiguieron abrir esa caja y dejaron salir algunos diablillos como la ira, la soberbia, el rencor y casi, casi el odio aunque este último fue neutralizado… tal vez porque no cabe en mi forma de ser o porque tal vez nunca quise hacer daño a quien la abrió.Hoy no me encuentro bien, hoy mi conciencia me dice que nunca debí consentir que alguien me llevara al límite y hoy reconozco que la culpa es solo mía.
Trabajo de noche, y no, no soy cantante en un puticlub, realizo un trabajo entre informática y seguridad del que no puedo hablar. Vuelvo después de las 8 de la mañana a casa, duermo un par de horas, el día que no debo cumplir con mi otro trabajo, me voy al Spa Fitness, hago lo que debo hacer y vuelvo a casa a comer, me vuelvo a acostarme, hasta lo que puedo, salgo a un Iri´s Pub un rato, a las 9 vuelvo a casa, ceno, me cambio y vuelta al trabajo a las 10 y así todo los días de junio, julio y septiembre, luego no es de extrañar que en agosto me tomara la revancha, Tengo muchas horas en las que lo único que hago es pensar…
Trato de pensar según aquel sistema del yogui Raman, pensar en positivo, trato de ejercitar mi mente en ese concepto que básicamente es que tu mente sólo puede pensar en una cosa cada vez. Es imposible pensar dos cosas al mismo tiempo. Si me viene a la mente un pensamiento negativo, pienso lo opuesto, lo contrario. Lo tomo como un ejercicio mental, aunque parezca absurdo o simplista.
Si pongo verde a a alguien, pienso en que lo estoy poniendo por las nubes. Si me estoy haciendo una autocrítica feroz, me autoalábo. En este "ejercicio mental" descubro que aunque creo llevar razón en muchos de mis pensamientos negativos, quizás no soy justo e infravaloro aspectos positivos o razones que pueden justificar que las cosas no sean como a mi me gustan. Sobretodo empiezo a darme cuenta de que me siento mejor en muchos de mis pensamientos si no me martirizo continuamente con ellos.
Destrúyelos, acaba con ellos. No permitas que se cuele en tu mente ni un solo pensamiento negativo. Es tu primer reto. Tu "gimnasia mental" de cada día: el pensamiento opuesto.
No tiremos la llave, cojamos la caja entera y tirémosla al mar y con ella todos nuestra posibilidad de cualquier pensamiento o reacción negativa,

1 comentario:

Anónimo dijo...

Pienso que cada mujer lleva dentro de si “una Pandora”, que se manifiesta según la situación y el momento.

Porque todas las mujeres, a grandes rasgos, son bellas, sensuales y seductoras, solo tienes que encontrar la que más química interior tenga contigo.

Y por supuesto, todos la llevamos tanto hombres como mujeres, esa llave que abre la caja. Siempre, cuando hablo con alguien me gusta percibir si su llave la cuelga del cuello o la tiene guardada ocultamente.

Nunca te acerques a una persona que lleve la llave del cuello, tarde o temprano te la pondrá en la mano para que le abras la caja.

Creo que todos nacemos con el “don de la esperanza”, y solo las circunstancias nos hacen experimentar ese don, o dejarlo oculto en nuestra mente. Adoro a la gente con fe, la fe mueve el ritmo del mundo.

Podemos pensar o no pensar lo que hacemos a diario, pero a veces es tan dificil pensarlo todo y estar en todo, que es mejor dejarse llevar por las sensaciones.

Con los ojos cerrados, en silencio y pensando, creo que es increíble lo que la mente humana con fe positiva, repito fe positiva, puede generar.

Ten esperanza y arrímate siempre a quien te de el calor de que desprende luz positiva, ese será el comienzo de un momento feliz.

Un beso