Welcome Message

sábado, 26 de mayo de 2012

Inocencia huida



Estás lejos. Huiste, sin pedir permiso ni perdón, todo el tiempo que estuvimos juntos, el mundo era idílico, cómodo y rosa, muy rosa. Mi yo de ahora no existía, no era más que un proyecto que quizás nunca se acabaría. Poco a poco, sin embargo, te fuiste. Día a día te sentía más y más lejos. Fuera de mí. Te sentía parte de mí mismo. Realmente, nunca intenté retenerte, porque realmente no pensaba que te tuviera. Es difícil de comprender. Eran tiempos de bonanza, tiempo de disfrutar. Eran tiempos transparentes, en que no buscábamos más allá de lo que veíamos. Eran. Y ya no son. 

Ahora son tiempos en que el más mínimo detalle te lleva quebraderos de cabeza  y que nunca te atreves aclarar. Son tiempos de cambios. Siempre se ha dicho, y ahora lo entiendo. Quizás en realidad conviene más seguir escondido en lo absurdo. Vivir de la ignorancia, pero vivir, al fin y al cabo. Y no es el mundo lo que me perturba, es mi mundo. Porque el otro, el de ahí fuera, es y será externo a mí, nunca será mío. Pero este que se ha ido formándose
 día a día dentro de mí mismo, ese es el que me da miedo, el que tengo miedo de rasgar un día y no poder enderezar nunca más.

La inocencia huye, sin mirar atrás, sin saber que al hacerlo, deja corazones empapados que nunca serán lo que un día fueron.


viernes, 25 de mayo de 2012

Votar con el sentimiento



No suelo hablar, y mucho menos escribir, sobre política, votaciones, gobierno y administraciones públicas y los que me conocéis bien ya lo sabéis, pero eso no quiere decir que no tenga mis propias ideas y sobre todo mis dudas…
Hoy estoy sentado en un parque, en un fresco banco de obra y alicatado de una bonita cerámica que ayuda todavía más en dar frescor a este rincón resguardado por la sombra de un olmo que no deja traspasar ni un solo rayo de sol.
En estas condiciones y refrescando la garganta con una lata de cerveza mientras me lío un cigarrillo como puedo, son la mente más lúcida… o tal vez no, se me ocurre escribir en mi portátil, estas palabras que me tienen perturbado.
Para conseguir una confrontación bélica lo único necesario es hacer dos bandos. 
De manera similar funcionan los grupos políticos, que sin ninguna intención de aportar sus ideas se limitan a formar bloques herméticos de gente que los defiende fervientemente sin importar los argumentos de este, ni su veracidad. 
Si algo hemos aprendido de las guerras a lo largo de estos años es que son completamente destructivas y que para poder rivalizar se tiene que aglutinar al sector popular. Los grupos políticos de forma idéntica a lo anterior hacen una mala interpretación intencional y sacan provecho de la tendencia natural de las personas de formar grupos. ¿Es esta una forma democrática de trabajar? 
Aunque se que es muy abstracto y complicado de expandir, se puede decir que los grupos políticos se sirven de los sentimientos para acercarse a las personas de la misma forma que un equipo de fútbol. 
Las personas a la hora de decidir qué valores los representan no deberían estar influenciados por ninguna tendencia invasora y hostil, sino que su pensamiento debería ser intrínseco y libre de elementos que lo subyugan y manipulan dando la individuo por respuesta algo inconscientemente subjetivo. 
Hoy, ya que me siento relajado,  haré una comparación más gráfica para explicar con más claridad lo que intento transmitir: 
Dividimos el partido político mayoritario (A) en tres partes: su presidente (a1), el nombre de la institución (a2 ), y las ideas en las que se gobernará (a3). De manera similar ocurre con la oposición (B) dividida en (b1, b2, b3) y el partido C que tiene un número de voto casi despreciable, siendo sus ideas igual de aceptables que las demás, se divide (c1, c2, c3). 
Teóricamente el número de votos debería ser el mismo independientemente del número de cambios que hicimos, de lo contrario podríamos concluir que el método es ineficiente. Cuando me refiero a borrar un término, estaré haciendo referencia a que un individuo perderá por completo la noción de dicho concepto. 
Borra los doses. ¿Cambiaría el número de votos? 
Borrar unos y doses. ¿Serían las votaciones tan predecibles como lo son ahora? 
En cierta forma si hiciéramos esto mientras la gente va a votar se sentiría completamente confundida. ¿A quién tenía que votar yo? Sin lugar a dudas este individuo se sentiría extraño al tener que elegir su voto haciendo uso de los treses y esto es debido a que la gente sufre una cierta manipulación aprovechando la predecible naturaleza de las personas.
Espero hayáis entendido, y si no… pues eso.
Alf.

lunes, 14 de mayo de 2012

Sin precio



Hace pocos días el cuadro "El grito" de Edward Munch se convirtió en el más caro de la historia del arte al venderse en la casa de subastas Sotheby 's de Nueva York por la escalofriante cifra de casi 120 millones de dólares ( unos 91 millones de euros) superando el "Desnudo, hojas verdes y busto" de Picasso que alcanzó en 2010 la cantidad de 106,5 millones de dólares. Se trata de la única versión de este cuadro (el pintor noruego hizo varias) que quedaba en manos privadas. "Es como si hubiéramos vendido la Mona Lisa" declaró el director de la famosa casa de subastas para recalcar la importancia que tiene este cuadro como referente de una época y un estilo y por su difusión y su claro e inmediato reconocimiento.
Efectivamente, en dicho cuadro (o más exactamente su figura central) ya sólo le falta que lo impriman en camisetas para equipararlo con los iconos del siglo pasado como el retrato del Che Guevara. Más allá de las cifras que marean y del mercantilismo en torno a las obras de arte habría que preguntarnos que tiene esta tela que nos atrae profundamente a pesar de su concepción tan esquemática. ¿Quizás el grito que sale de la boca del muñeco no nos es tan ajeno y nos podemos identificar? ¿Llamamiento de miedo, de angustia o sencillamente se ha dejado los donuts en casa? Los expertos ven el retrato fidedigno del hombre moderno: sol, vulnerable, juguete en manos de fuerzas que escapan de su comprensión. 
El mismo Munch nos da una pista en su diario: "Caminaba con dos amigos. El sol se ponía. De pronto el cielo enrojeció. Me detuve. Cansado, me apoyé en una barandilla: sobre la ciudad y el fiordo azul oscuro sólo veía sangre y lenguas de fuego. Mis amigos continuaban su marcha y yo seguía parado en el mismo lugar, temblando de miedo, mientras sentía que un grito infinito penetraba en toda la naturaleza". Y sin embargo, con esta explicación aún no sabemos por qué nos subyuga este grito de soledad y terror, estas figuras que se alejan indiferentes al drama existencial que ocurre a sus espaldas, sin darse cuenta del rojo furioso del cielo que se refleja en la barandilla, sin prestar atención a la impresionado demostración de la naturaleza que nos empequeñece.

lunes, 7 de mayo de 2012

Deseos en la oscuridad



Tumbándome ligeramente hacia mi amiga, me respondió:
- Siempre he vivido a oscuras, ya lo sabes... Me he acostumbrado a aceptar las cosas tal como me dicen que son aquellos que las ven bien claras, sin cuestionarme sobre cómo quisiera que fueran... Pero esto que me preguntas, ¡lo tengo muy claro! - Percibió mi ligero movimiento, adivinando que sonreía. - Le he dado muchas vueltas y estoy segura de cómo deseo que sea mi amor, aquel hombre especial que ¡espero encontrar algún día!
- Dime, va...
- Para empezar, ¡me gustaría que tuviera los ojos bien amarillos! Quiero que me mire y sentirme iluminada, algo parecido a lo que experimento cuando me tumbo al sol y su luz me calienta.
- ¡Qué mirada más cálida!
- Me gustan las personas que desprenden calor... En cambio, quisiera que tuviera los labios azules, del mismo color refrescante que el mar, y que los supiera mover como lo hacen las olas cuando me adentro, me rodean y me acarician...
- ¡Qué contraste!
- Quisiera que tuviera la piel verde, del mismo tono denso que el musgo, con aquel tacto de terciopelo fresco, suave, acogedor, que me invita a acercarme mucho, a olerla, a tumbarme encima y dejarme ir , desorientada, sin prisas y confiada...
- ¿Y qué más?
- El cabello, como la arena fina de la playa, de ese tono que llamáis dorado... Me gusta tanto hundir los dedos, una y otra vez, jugar... Los dientes y la risa, las quiero enérgicas y entusiastas, ¡bien naranjas!
- Si yo encontrara un hombre así, ¡quedaría agarrotada!
- ¡A mí me parece una combinación muy atractiva! Espero sinceramente que tenga una voz marrón, firme como la madera, para decir palabras con fuerza... y con relieve, como la corteza de los troncos, para poder recorrer la textura de los caminos que me abren sus palabras.
- ¡Ya veo que lo tienes claro!
- ¡Y tanto! Nacer ciega, crecer en medio de la oscuridad, no quiere decir ignorar las sensaciones que me ofrecen los colores. Desde la oscuridad, los escucho atentamente, saboreándolos, ¡y escojo los que mejor me pintan para el amor!


sábado, 5 de mayo de 2012

El dulce amargor de los ciruelos



Parece que no haya nada que decir, parece que nada esté pasando en las ramas de los ciruelos de enfrente de casa. Han pasado el invierno sin decir ni pío. Los pájaros se dejaban caer sobre las ramas sin revolar demasiado, no querían desvelar su sueño. El viento, la lluvia, el frío, nada que haya hecho cambiar la silenciosa y robusta silueta de los ciruelos de casa. Sólo alguna rama ya fallecida se ha dejado caer sin insistir. Pero ayer, dando marcha atrás con el coche, sentí como los ciruelos me llamaban en voz alta. - Oye, ¿pero que no lo has visto? – Frené de un golpe seco y me sentí obligado a pedirles perdón. La incesante batalla que pierdo cada día luchando contra el tiempo, no me habían dejado ver que los ciruelos de mi casa ya estaban floreciendo. Insistían en recordarme que somos un carajo de encantados que sólo nos ocupamos de mirar el reloj y que sólo sabemos movernos como burros de carga, transportando nuestra vida en la espalda y obviando lo que pisamos. Los ciruelos de mi casa han comenzando a florecer y me dicen que ya ha pasado otro año, que de las bolitas que dibujan las ramas saldrán flores rosadas. Me dicen que las flores caerán como copos de nieve en cuanto tengan el permiso de las hojas. Miro las ramas que engalanan esperando la fiesta mayor y me siento halagado por estar contemplando tal maravilla. Se visten para recibir la primavera y nadie, ni el más poderoso de los poderosos dirigentes de la tierra, lo puede parar. No lo pueden comprar, ni vender, hacer política o enriquecer un país. Los ciruelos sacarán sus flores a pesar de tener el planeta de ruedas arriba y rodeados de injusticias. El hecho de tener ante mí un diamante que la mente del hombre no puede manipular, me hace sentir que puede ser muy fácil caminar. Lo difícil no es el camino, mas llano o rocoso todos lo vamos siguiendo, lo difícil es encontrar un segundo para darnos cuenta de que caminamos rodeados de ciruelos.

martes, 1 de mayo de 2012

Todo lo que puedo darte, si tú me dejas



Puedo hacerte una lista infinita de cosas que podría darte para que no te vayas.

Podría regalarte días de conversaciones sin motivo aparente, de esas que no dicen nada importante, pero consiguen hacerte reír; podría dedicarte horas y horas de insomnio, o bien sueños dulces donde podría hacer un mundo para ti y para mí. Podría besarte sin darme cuenta de dónde estoy, ni qué hora es. Podría olvidarme de todo y de todos por un instante, y hacer que por unos momentos todo lo que ocupase mi mente fuera tu sonrisa. Podría cantarte canciones al oído mientras te apoyas en mi pecho y lentamente, te duermes. Podría escribirte describirte mil veces si hiciera falta. Podríamos gastar días sin perder el tiempo. Podría levantarte si te caes, y ya que estamos, lamerte la herida. Podría hacerte feliz, si tú me dejaras. Podría hacerte confidente de cada uno de mis pensamientos y sueños. Podría hacerte ver las estrellas, sin movernos de la Tierra. Podría cocinar algo, aunque luego no te gustara. Podría amarte sin límites ni condiciones. 

Podría darte todo, y en realidad puedo; claro está, si tú me dejas.


martes, 24 de abril de 2012

Amor exiguo



Estoy viviendo en un estado extraño: 
me encuentro falto de amor 
y mi corazón se siente lleno a rebosar. 

Y pienso que la única razón 
es quizá porque tengo tanto, 
que no permito dejar espacio 
para que otro corazón tenga su lugar.

Trabajaré para hacer un rincón, 
y querré entonces, un poco de amor. 

Y aunque este sea poco, 
quiero sentir decir que me quieren, 
y a pesar de que el pequeño amor sea exiguo, 
quiero que al menos… lo sea de verdad.

miércoles, 4 de abril de 2012

60.000 visitas


Gracias una vez más a todas las personas a las que consigo presten su atención a este Blog, pues sois vosotros los que hacéis que yo, día a día, trate de superarme.

martes, 3 de abril de 2012

Mi orquesta



Imagínate que por un momento eres el director de una orquesta. Hay que decir que no es una orquesta cualquiera, esta orquesta es la que constituye tu vida. Cada persona que se cruza en tu camino es un músico, su papel lo decides tú.
Empezaremos por los más evidentes, los solistas. Los solistas variarán a lo largo de tu vida, pero siempre serán aquellas personas imprescindibles y por quienes lo darías todo. En algunos momento puedes tener más de uno, claro que son casos aislados pero tienen la misma importancia y juegan su papel con la misma intensidad, basta escuchar el doble de violín de Bach. Si un día el solista se va, duele, te hace sentir incompleto. Sin embargo, algunas veces eres tú quien decide cambiar de solista, o, simplemente se va perdiendo la intensidad con la que toca su instrumento y lentamente su sonido se confunde con el de los demás miembros de la orquesta.
Otro papel destacado es el de aquellos que conforman las bases de la melodía, los contrabajos, aquellos que nadie siente, pero todo el mundo nota cuando faltan. Serían nuestros padres o amigos íntimos de toda la vida. A veces nos olvidamos que están allí, su sonido decrescendo a lo largo del tiempo, aunque algunos días hace un crescendo y es cuando recordamos su importancia. Estas personas son quienes nos hacen ser quienes somos, y quienes a veces no valoramos lo suficiente aunque siempre han estado allí, pero perderlas supone tergiversar nuestra composición, y comenzar una nueva base melódica.
¿Y aquella gente que nos acompaña una época y luego desaparece? Ellos son quienes componen la orquesta. Y siempre quedan los recuerdos de aquel movimiento de allegro que tocaron en un momento determinado entre cuentos y risas, o el caminante que te acompañaba cuando decidiste que ya era hora de sentar la cabeza. Todos esos momentos te completan y la gente que los componía te regaló  su compañía y compartió experiencias.
Hay que decir que también hay gente que desafina, personas con las que no tienes ningún tipo de afinidad y que nunca tendrán un lugar en tu orquesta, pero si en la de otros.
En la vida sólo se trata de buscar tus músicos ideales e intentar disfrutar de los aplausos que el día a día te regala.

viernes, 16 de marzo de 2012

El trato



¿Mi alma, dices que quieres? ¿Para qué? Es igual, no me contestes, ¡no perdamos tiempo! Suena el móvil, ¿oyes? Me tengo que ir, no puedo llegar tarde... ¡vamos al grano!
Te doy mi alma y ya te harás con ella, que no sé de qué te ha de servir, si tú me concedes el único deseo que tengo...
¿Cómo? No, no quiero el amor de los hombres, ¡ahora mismo no me hace ninguna falta! Primero soy yo y mi carrera: ¡no quiero lastras ni frenos!
No, tampoco necesito dinero: ¡tengo y vendrá más! Me lo ganaré trabajando, será todo mío, no quiero a agradecerle a nadie el hecho de tenerlo... ¡No quiero dependencias!
¡Frío, frío! No pido que me asegures el éxito: sola he llegado hasta una altura con buenas perspectivas: soy bastante conocida... a veces puedo elegir... pero no desistiré hasta alcanzar la cima: quiero ser la mejor, ¡la más solicitada! ¡Ascender por méritos propios!
No, no deseo la vida eterna, la prefiero breve pero tal como la he elegido: ¿para qué años y años de martirio en un valle de lágrimas?
Ya vuelve a sonar... me esperan. Iré al grano: lo que quiero de ti, si de verdad eres todopoderoso, no te debe resultar muy difícil, mientras que yo triunfe y sea feliz: ¡hazme delgada!
¿Cómo que qué quiero decir con esto? Ayer vi un reportaje sobre Etiopía... o algún país de por allí... ¡qué envidia, tú! Aquellas mujeres sólo tenían piel sobre los huesos. Nada de savoir hacer , claro, ni experiencia ante la cámara, pero seguro que no tendrían ningún problema en ser elegidas para la pasarela de engaño... o bien quietecitas y maquilladas, para la campaña promocional...
Por favor, ¡no seas vulgar! Ya lo sé, que no estoy gorda, sólo faltaría: Hoy he comido seis pasas, he tomado un batido de proteínas, he bebido dos litros de agua mineral ionizada y una barrita de fibra... aunque sólo tenía que comer media... te demuestro confianza, ya ves, confesándote este secreto, que tú no le dirás a mi representante, ¿verdad? Se pondría pesadísimo... Cada vez que engordo, me regaña mucho y me intimida.
Tras la sesión fotográfica iré al gimnasio, a ponerme en manos de mi entrenador personal; él sabe lo que debe darme, trabaja para la agencia... Por la noche tengo que ir a la presentación para salir en las fotos, pero no comeré nada, sólo lameré algún cubito y bastante... Bueno, a ti te lo puedo decir, ¿verdad? Caerá alguna raya... Por la noche dormiré de un tirón gracias al somnífero, y no sentiré el hambre arañándom las tripas. Mañana me levantaré hambrienta, pero masticaré juiciosamente cada pasa veinticuatro veces, así de claro, mientras sorba el batido. Apenas comeré la barra de fibra, para compensar el exceso de hoy; aguantaré hasta que note que tú cumples tu parte y empiezo a perder peso. Entonces quizás coma algo... Hace tanto tiempo que no pruebo algunas cosas que casi no recuerdo el sabor. Un dado de melón, por ejemplo. La última vez que sucumbí a la tentación, lo vomité enseguida al darme cuenta de lo que había hecho, pero si ahora tú y yo firmamos nuestro pacto, me lo podré permitir.
¿Qué dices? ¿Que esto no te lo habían pedido todavía? No has hablado con ninguna de mis compañeras, supongo... Está bien, tú sácame de encima unos cuantos kilos y yo te presentaré unas cuantas modelos... no quieren su alma para nada: no salen en las fotos, no son un valor que el representante pueda alegar ante nadie, ni los diseñadores les hacen ropa a medida... 
Líbrame de la grasa que yo sé que se acumula inexorablemente bajo mi piel... Hay días que puedo sentirlo, grumo junto a grumo, y me dan ganas de pincharme para destilar fuera aquella purulencia que mi propio cuerpo almacena a pesar de mis amenazas... Hay noches que no puedo descansar, adivinando que cuando quede quieta, el mugre aprovechará el reposo para hacer nido... y entonces ¡bailo y bailo como una posesa!
Líbrame de este infierno, tú que eres señor, que hoy he llegado a los cuarenta y siete kilos y no puedo seguir viviendo ¡con ese peso encima!
¿Cómo se firma el trato? ¿Con un beso? Te doy dos besos... ¡pero sin lengua! Todo el mundo sabe que la saliva del otro engorda.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Libro abierto



"Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora"(Proverbio hindú)

Páginas azucaradas... 

Las horas a tu lado eran un regalo, eran cómo pasar las páginas de aquel libro que no puedes dejar de leer. Era un sueño dulce, caramelizado, con ganas de más, con ganas de todo. Las mejores ilustraciones, las más bonitas descripciones, los más insólitos rincones, infinitas y sabrosas emociones. Tantas páginas compartidas, tantas hojas para pasar, que las horas las acariciábamos con los más tiernos despertares. 
El libro abierto había pasado a ser la enciclopedia de la felicidad. Las letras de la portada ya te habían gustado, pero el prólogo te había encantado. Ahora ya flotas. Aquellas noches con humedad, aquellos despertares con felicidad. Las palabras te habían fascinado y la suavidad te había acariciado. y las manos de guitarrista te habían arpegiado. De arriba a abajo, de abajo a arriba. Era más que bonito al fin y al cabo.
 Siguiendo el hilo, encontramos el deseo. Con el afán encontramos el amor. Como una danza entre letras, como un teatro entre palabras. Los versos desabrochaban las ropas, las manos abrochaban los sonidos. Como un espejo de belleza, me devolviste las canciones. En la oreja me dijiste te quiero, y yo en la espalda te hice, un corazón que aún resuena con orgásmico placer. Un libro que ya no cansa, cada día hay más, una acrobacia con ritmo y azucarado mito. Un beso que descansa sobre unos labios blandos, un amor que transita entre calles nuevas. Un dibujo de tarde, un río tempranero, un pájaro de vuelta, un instinto juguetón. Las preguntas son respuestas y tú ya sabes el porqué, la alegría con chocolate, es sonreír pastelero. El sol brilla, entra en la estancia, mientras vuelas, todo es bonanza. Como quien se columpia en la balanza. Marzo 2012 (Sueños y realidad, días de felicidad)

martes, 6 de marzo de 2012

Dibujos de embrujos



Se habían quedado sin lápiz, ni rotuladores. Y tenían demasiadas ganas de dibujar.
Así que decidieron dibujar con cuerdas.
Eran cuerdas que se entrelazaban por nudos. Crearon magníficas imágenes, demasiado bonitas para ser siluetas sin colores.
Con la tormenta y la nieve, unos cuantos nudos se habían deshecho. Se habían hecho demasiado rápido, con la inocencia del gesto.
En un rincón quedaba más cuerda, y unos nudos más fuertes. Eran dibujos de caballeros y de hadas, de personajes despiertos.
En un momento se produjo un fuerte viento, y nadie supo, que en cada imagen había un porqué.
Ahora todo está en calma, como la danza en el desierto. Hacen figuras con arena, o esculturas con letras, hacen castillos de palabras, o sonrisas de estrellas.
Un placer, disfrutar sin buscar, crear sin tener, volar siempre soñando... siempre había pensado que la vida era un encanto.

jueves, 2 de febrero de 2012

Sueños de un playmovil



¿Nunca has soñado con vivir en un mundo perfecto? Como en algunas películas. La acción se desarrolla en el lugar idóneo, la música parece acariciar a los personajes; estos utilizan las palabras perfectas, ni una más, ni una menos, la luz del sol adquiere un valor irreal con su perfección y todo encaja como si fuera un rompecabezas. 

Abres la ventana y el mundo brilla, bebes agua de un arroyo en el que puedes ver reflejado tu rostro siempre joven, el aire resbala delicadamente en tu piel y todos tus sentidos se emborrachan con un centenar de aromas.
Tus vecinos, extrañamente semejantes a ti, sonríen y te saludan cuando pasas a su lado. Descubres una nueva ciudad que nunca habías imaginado. No hay bancos que te sangren con hipotecas injustas. Los centros penitenciarios se han reconvertido en escuelas de danza porque ya no hay delincuencia y todo el mundo le apetece bailar. Los atascos de tráfico son cosa del pasado ya que, los días eternamente primaverales, invitan a pasear y a olvidar el coche. 

Los informativos de televisión sólo hablan de que las imprentas están desbordadas: la gente tiene tanto tiempo libre que todos quieren leer. La medicina ha conseguido vencer a todas las enfermedades. Muchas compañías de seguros han quebrado y sus trabajadores se han reconvertido en artistas. Nadie tiene miedo de ningún riesgo. De hecho, nadie tiene miedo. No hay impuestos. Los partidos políticos han desaparecido. Nadie administra tu dinero porque ya no son necesarios. Todos los deseos están plenamente satisfechos. No hay ricos, ni pobres, ni guapos, ni feos. Todos somos iguales en la diferencia. Iguales al vecino, igual al amigo. Igual a la misma persona que éramos treinta años antes. No existe el pasado, ni el futuro, porque todo el mundo piensa en disfrutar del presente. Este es el mundo que sueño cuando creo que soy un playmobil. 

Después despierto y veo el espejo. Odio los espejos. Alguien debería prohibirlos. O, al menos, debería constar alguna advertencia en los espejos, al igual que en los paquetes de tabaco: “las autoridades sanitarias advierten que el uso del espejo es perjudicial para su salud.” No nos engañemos: sólo los borrachos, los niños y los espejos dicen la verdad.
Cada día me despierto, acudo a la cita diaria con el espejo y allí sufro la colisión con aquel madurito soñador, propietario de unos ojos como balones de fútbol y un cabello ya desertado, dispuesto a comerse el mundo, pero que después espera que sea el mundo que provoque los cambios que debería provocar él mismo. Espejito, espejito... ¿quién es el más imbécil del mundo? Espejito, espejito... ¿por qué sólo te preocupa lo que se ve con los ojos? Espejito, espejito... ¡vete a la mierda! 

A veces, cuando paseo por la calle, me descubro reflejado en un escaparate. Entonces noto que estoy allí, que existo, que ocupo un pequeño lugar en este océano de gente anónima. No puedo evitar detenerme y simular que miro el interior del escaparate. Únicamente yo sé que mis ojos buscan el reflejo en el cristal. Miro la imagen distorsionada que tengo a pocos centímetros delante de mí y me doy cuenta que no soy invisible. Tengo un cuerpo, un rostro, me muevo y mi reflejo también lo hace, sonríe y me imita, me vuelvo y mi alter ego también se gira. Sin embargo, es mi imagen pública: un pequeño porcentaje de lo que en realidad soy. Pero, ¿qué conforma todo aquello que no se refleja en un cristal? ¿Qué queda cuando a las personas le quitas su imagen? Cuando no hay belleza, ni fealdad, cuando no hay gestos ni miradas que revelen nerviosismo o incomodidad, cuando ni siquiera tenemos sonidos de una voz que traduzca estados de ánimo. Pues tenemos a un playmobil en un mundo de humanos imperfectos. Por esta razón, me gusta soñar que soy un playmobil.

lunes, 30 de enero de 2012

We choose to go to the moon...




We choose to go to the moon, not because it 's easy, but because it' s hard.
"Hemos elegido ir a la luna, no porque sea fácil, sino porque es difícil" dijo John Kennedy, en 1962 en un mítico discurso ante el pueblo americano. (Universidad de Rice 12 de septiembre de 1962)
No soy ciudadano de los Estados Unidos, pero si había nacido en ese momento, y cada vez que escucho esta frase me brillan los ojos y una llama de emoción se enciende dentro de mí.
Me doy cuenta que a la postre, este discurso esconde lo que en último término somos los humanos, lo que hemos sido y seremos siempre, desde los inicios de nuestra existencia, hasta el último instante de la misma. Somos unos seres que constantemente pensamos retos y los atrapamos con tanta fuerza que nada nos los puede arrancar de las manos. Ni siquiera el tiempo nos puede vencer, porque lo que comienza una generación lo acaba otra y lo disfruta la siguiente. Sí, también somos unos seres fascinántemente contradictorios. Individualmente somos cobardes, pero en sociedad somos capaces de enfrentarnos a cualquier peligro; nuestras vidas de una en una son miserables, dentro de un conjunto apasionantes; nuestra lucha en solitario es suicida, en común es trascendente. Pero a menudo tenemos tantas ganas de llegar a la meta que no nos fijamos en las cosas que hemos sacrificado a cambio… tenemos tantas ganas de avanzar que no nos paramos a mirar si es el camino correcto.
Como dice Kennedy, elegimos los objetivos más difíciles, precisamente porque son difíciles, porque si podemos dar un paso de gigante no lo haremos de tortuga. Hemos subido a la montaña más alta, hemos cruzado el océano volando, hemos inventado los ordenadores y los teléfonos... ¿Y todo esto por qué? ¿Por avaricia? ¿Competitividad? ¿Orgullo? ¿O simplemente porque estamos locos?
Más allá de cualquier dios, nuestra religión consiste en no creer en límites, ni el propio planeta nos puede parar los pies. We choose to go to the moon ya es pasado...
Ahora, ¡a pisar Marte!

jueves, 19 de enero de 2012

La mentira (y la ética)



Ya hace tiempo que el sentimiento de indefensión, de angustia, y en definitiva, de temor sobre el devenir de nuestra sociedad me atormenta.
Vivimos en la sociedad de la mentira. La mentira es la gran herramienta social que mueve los engranajes de la política de una sociedad democrática que se basa en el discurso de sus líderes, la dirección que debe tomar el país en base a los votos que se obtengan, motivados obviamente, por campañas engañosas, cuya finalidad es hacer llegar al poder determinantes elementos que una vez apoltronados en sus privilegiadas sillas, se ven en el legítimo derecho de decidir lo que les venga en gana durante el no corto período de 4 años. No digamos, pues, qué pasa en las grandes empresas donde la democracia, no es más que una palabra que convierte hilarante a sus directivos.
Y es que menos miedo me da la mentira, que la falta de ética de quien la practica. Como bien se ha dicho, la mentira nace del acto de la comunicación, y yo añadiría, la comunicación verbal (la no verbal en mucha menor medida), la cual sólo los hombres somos capaces de llevar a cabo. ¿Será por eso que los animales no mienten?
Dicen los socioconstruccionista que la realidad se construye a partir del lenguaje. Estoy convencido. Nuestra realidad, sea en el ámbito que sea, no es más que un constructo social que hemos ido desarrollando a través del lenguaje en un contexto histórico-social determinado, y dinámico.
Quién tiene el poder, tiene una gran responsabilidad. Pienso sin embargo, que el sentido de la responsabilidad, nace de la ética. Y en esto, no vamos precisamente sobrados. Es por ello, que considero que la mentira forma parte de la esencia del ser humano (¿quién no ha dicho nunca una mentira?). La cuestión radica en, ¿qué sentido damos a la mentira en nuestra sociedad? ¿O no? Y por supuesto, qué uso hacemos.
Es en este sentido que a mí las grandes mentiras de la sociedad occidental: Dios, la iglesia, la Democracia, los Derechos Humanos, la Paz mundial, etc, etc ... me la traen al fresco, porque no creo. Porque son palabras hegemónicas, última de las cuales, justifican un montón de acciones que sin ellas, serían absolutamente condenables. Lo que sí me preocupa, y mucho, es que no se respeten estos constructos. Porque es entonces cuando la demagogia toma cuerpo, se convierte en real, y surge la violencia que nos lleva a la perplejidad, la indignación y el miedo.
No me habléis del paraíso (que no existe), y librarme del demonio del hombre.

martes, 3 de enero de 2012

Soñar imposibles, también es lícito



Quiero ser ese que tienes siempre en el pensamiento y te sigue por donde tu sombra pisa. El que ríe, el que piensa, el que ama y desea ser un pedacito de tu ti aunque sea poco.
No pido grandes momentos, pues la esencia de las cosas es lo que siempre se recuerda.
Aunque sea en silencio, tranquila, no te estorbaré..
Sólo quiero ser la mano que te espera cuando tú necesites de ella. El calor de una noche fría. La frialdad de la paciencia. El deseo que no se acaba y el amor que empieza, yo quiero ser ese.
Porque soñar imposibles también es lícito.
Cuando la luna crece en el cielo, cuando el sol es rojo infierno, cuando las lágrimas salen y la soledad me invade, cuando la imaginación va demasiado rápida para que la pueda atrapar, entonces, pienso que quiero ser aquel por el que tú quieres luchar, soñar y desear que la vida no se acabe nada más empezar.
Cuando te tengo al lado mío sólo quisiera tener una pizca de magia y encantarte de por vida, pero eso sería trampa...
Si me quieres lo harás sin hechizo. Con lluvia o nieve, con sol o viento, pero siempre con calor.
El calor de un corazón que habla y dice que soñar imposibles también es lícito.
Quiero ser aquel por el que morirías lentamente sin pensar que te podría salvar, pues con un beso te contaré, que la eternidad, no es difícil de soñar.

sábado, 10 de diciembre de 2011

¿Bailamos?

 
Acabo e ver la película “Shall we dance? (¿Bailamos?)” de Richard Gere y Jennifer López y no sería nada más que un simple hecho insignificante a no ser por los recuerdos que han venido a mi mente. Me encanta bailar, suelto y agarrado, aunque posiblemente esto segundo sea mi mayor preferencia y siempre que puedo y encuentro alguien a mi “medida” no suelo soltarla durante un largo rato. Pero vayamos al tema. 


Era el cumpleaños de una amiga y celebrábamos el evento en su piso de la ciudad. Todos los amigos y amigas estábamos por aquel entonces muy unidos aunque debo decir que con una de ellas las cosas no iban demasiado bien, aunque aquel día estaba más receptiva de lo normal. Sonó la música y me sacó a bailar. Eso no tendría nada de extraño a no ser porque desde que la conocí, hacía casi dos años, nunca jamás había bailado conmigo. 


Mi mano izquierda cogió su derecha mientras ella posaba su brazo izquierdo sobre mi hombro. Pasé mi brazo por su espalda hasta que mi mano dio con el cierre del sujetador, presioné suavemente pero con firmeza hasta sentir sus pechos clavados en mi cuerpo, cerró sus ojos y comenzamos a bailar en un espacio no muy superior a un metro cuadrado. 


No os contaría esto si no fuera porque nunca había sentido en un baile tanto sincronismo y ritmo como aquel día. Creo que fuimos por unos minutos, la pareja de baile perfecta. Nunca más volvió a bailar conmigo, aunque los motivos fueron diferentes. Una lástima. 


No recuerdo la música, pero aquel baile… nunca lo olvidaré.

viernes, 9 de diciembre de 2011

martes, 6 de diciembre de 2011

Deseo vs amor



El deseo es como un flash que se enciende, y con su intensidad puede quemar...
El amor es un sol suave que da la vida... 

El deseo pretende recibir, el amor se siente feliz, dando... El deseo te atrapa en su red y te posee, como una droga adictiva... El amor es la esencia de la vida, es la vida, y no necesita la posesión, ni el sufrimiento, ni una víctima... Eres libre en la relación, y la relación es más compleja... 

El deseo es una chispa que puede transformarse en amor (si pones la leña y mantienes la llama encendida) o dejar sólo las cenizas, quemando todo detrás si... 

Cuando tienes deseo, sólo quieres el cuerpo. Cuando tienes amor, amas el alma, la persona. Es el secreto del amor. El amor es una aptitud y un camino hacia otro. 

Si aún no has encontrado tu luz interna, cuesta más de encontrarla y verla en el corazón de otro. 

Cada uno tiene un deseo escondido dentro de si: poder sentir el amor en su plenitud existencial, desear y amar a la vez, cuando las almas de la pareja se entrelazan como sus cuerpos... 

viernes, 2 de diciembre de 2011

En el corazón de una canción



Siento las notas que flotan libres

y me llevan a ti, como en un conjuro

o maleficio imposible de deshacer. 

Y es ahora que me doy cuenta que hay cosas 

que son para durar hasta el fin de los días, 

como el amor a lo intangible, a la emoción 

del recuerdo de una vida agotada 

que aún está en el corazón de una canción

domingo, 27 de noviembre de 2011

Me duele todo



Hay días que me duele todo... 

Todo me duele. 

Me duele la falsedad. 
Me duele el desengaño. 
Me duele la soledad en compañía. 
Me duelen las miradas de reproche. 

Me duele la tarde de horas grises. 
Me duele la noche esperando nada.

Me duele la derrota cotidiana. Me duele. 

Me duele la falta de respeto. 
Y la ternura que no encuentro. 

Me duele la frialdad de algunas personas. 

Me duelen las discusiones. 
Me duele la indiferencia. 
Me duele la soberbia. 
Me duele la hipocresía

Me duele el calendario porque me duele el recuerdo. 
Me duele el espejo. 
Y me duele el reloj, imperturbable. 
Me duele el teléfono que no suena. 

Me duelen las dudas. 
Me duelen las certezas. 
Me duelen los adioses. Me duelen. 

Me duele la risa insolente. 
Me duelen las lágrimas ajenas. 

Me duele el amor que me sobra... 
Me duele el amor que me falta. 
El amor me duele. 
  
Me duelen las promesas incumplidas. 
Me duelen las oportunidades perdidas. 
Me duelen los sueños nunca vividos. 
Me duelen las ilusiones extintas. 

Me duele el silencio cuando el corazón grita. 
Me duele el dolor (tu dolor). 

Me duele no saber qué decir. 
Me duele no poder hacer nada...


miércoles, 23 de noviembre de 2011

Amnesia



Y vuelta a empezar 
como si nada 
hubiera sucedido 
y hacer que las imágenes 
se desvanezcan 
como la debilidad 
de la espuma en el agua. 

Y empieza 
y limpia
o que la ceguera, 
o la amnesia 
inunde el cerebro,
para que el dibujo 
de las huellas 
sea invisible. 

Por si así, 
algún día 
volver a empezar, 
y que el miedo 
no ahogue 
el último grito 
de la esperanza.

martes, 15 de noviembre de 2011

Entre la desesperación y la esperanza



Sabe que la conciencia es su motor, pero el miedo le supone un freno poderoso.
El miedo cada día se hace más profundo, transformándose en una presencia cotidiana, casi cómplice, pero no amiga: más bien es un compañero que mina la esperanza.
Y que, a pesar de asustar a golpe de trucos, siempre vuelve.
Aparece, apoderándose de tu cabeza y helando el corazón, cuando piensa que el mundo en que vive no tiene salvación. Repasa la historia y deduce que nunca aprenderemos la lección. Actualizar la lista de delitos, violencias y guerras, injusticias y terrorismo de todo tipo, enfermedades físicas y mentales que incluye el individualismo exacerbado y la falta de empatía, desastres ecológicos y las amenazas que conllevan... y las entrañas se le encogen, se le hace un nudo en la garganta y teme que todo está perdido, que se encuentra presa en un mecanismo monstruoso, donde la única posibilidad es ir tirando hasta que todo estalle o le llegue su hora.
Casi cree que el pasado acondicionador del presente ha condenado el futuro, sin remisión posible. Casi…
El desencanto lleva de la mano la derrota, y ésta la inmovilidad. En diferentes momentos se ha sublevado y ha tomado decisiones concretas: apadrinó una niña africana, se sumó a un colectivo ecológico activista, hace tiempo que colabora. Colabora con una asociación protectora de animales abandonados, en casa ha colocado botellas llenas de arena en las cisternas, clasifica la basura según los materiales, utiliza lámparas de bajo consumo, papel reciclado, pilas recargables, productos respetuosos con el entorno…  nunca mata a un insecto, ni vierte aceite al fregadero, ni compra artículos de determinadas marcas ... Se lo mire como lo mire, pero, todo esto le parecen gotas de agua dulce tiradas en un océano agrio, indiferente , inmenso. Mientras, se regala pequeños placeres que justifican la existencia en medio de aquel caos interior que conlleva la lucha entre la desesperación y la esperanza: al despertarse, leer un poema, a la hora del desayuno, contemplar sin prisa un trocito de mar azul que todavía ve desde la ventana, sin prestar atención a las grúas, cubrirse con ropa que conforta la piel, sin someterse a la tiranía de la moda, y caminando por la calle, captar la melodía leve de las hojas o el trino atrevido de algún pájaro, ignorando el ruido del tráfico; intercambiar una sonrisa con algún rostro desconocido, por el placer físico de hacerlo, cada noche, contemplar la luna, pasear entre estrellas, o dibujarlas sobre la oscuridad ... Paso a paso, va llenando el día de migajas de placer y de coherencia, de momentos salvados de la oscuridad, la degradación, la monotonía y el desencanto, iluminando con luces especiales. Y la noche… de sueños. A pesar del miedo. Por fin, arriesgándose mucho, ha decidido iniciar una nueva batalla, dándose una razón definitiva para no desfallecer y seguir combatiendo para salvar su universo. Cuando no hay posibilidad de volver atrás, sólo queda una salida: hacer camino adelante, con pasos firmes. Ella ha dado un gran paso, acaricia el vientre dilatado, sonríe a la criatura que llegará pronto... y diseña estrategias de victoria.


miércoles, 9 de noviembre de 2011

Plato frío



Los días, indiferentes, pasan tan silenciosamente que se confunden entre ellos.
Los rostros, llenos de falsedad y soledad en compañía, engañan burlándose de todo. Rodeado de egoísmo, ignorancia, injusticia, vanidad, soberbia... Absorbido por el mundo, por la misma gente y su vacío, siempre pisando las mismas calles teñidas de hipocresía. Allí donde sólo hay ratas mezquinas que devoran poco a poco nuestro cerebro, dejándonos las neuronas justas e intentando volvernos como todos los demás.
Mi alma grita en silencio ante todo esto, me encoge el corazón y se ahoga en lágrimas que salen húmedas, mientras queman por dentro... Cierro los ojos y los vuelvo a abrir. Pero todo sigue igual. Me quedo aquí, una vez más, con preguntas que ni siquiera tienen respuesta, preguntas que lo único que producen en mí es empaparse más de incomprensión.
Dicen que la venganza es un plato que se debe tomar frío, pero en frío, pienso yo, hay que tener la mente muy corrosiva para tratar de hacer daño a alguien. Doy gracias (y no sé a quien) porque estoy seguro, a pesar de todo lo dicho, que en mi entorno, y en mi mismo sobre todo, no hay nadie con esa mentalidad.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Palabras... solo palabras.



Quisiera decirte tantas cosas que se me apagaría la voz. Te escribo este texto, que es tuyo, aunque las palabras no sean las más exactas, ya que las cosas más simples son las más difíciles de explicar.
Estaré contigo, por si algún día te pierdes y no encuentras el camino, por si te roban el tiempo y los segundos se hacen años, por si te ahogas en lágrimas y te olvidas de sonreír. No te preocupes, porque siempre estaré ahí para recordarte quién eres y, de esta manera, tal vez entenderás porque hay aún gente que te rodea y te quiere.
Si te tengo demasiado, tengo miedo de mí. Si te tengo demasiado poco, tengo miedo de ti. A veces, cuando el miedo se apodera de mis pensamientos, deseo no quererte tanto, pero es casi tan inevitable como besarte.
Me gusta escuchar tus ojos cuando me dicen lo que tus labios no se han atrevido decir y me gusta darme cuenta de que tu amor me hace más libre.
Te quiero cuidar y hacer que nunca te quede grande el mundo. Quiero dedicarte todas mis sonrisas, que antes tú me has entregado a mí. Quiero enseñarte mi forma de vivir, pero luego borrarlas y hacer nuestra forma de vivir.
Todavía no nos hemos encontrado lejos ni las distancias nos han separado, pero sinceramente es lo que más temo hoy.
Tanto me da si tengo que bajarte el cielo para que lo puedas tocar, si tengo que recorrer las calles más oscuras o las aguas más bravas, no importa que tenga que arriesgarme si es para ti.
Toma la vida como un regalo, toma cada día como especial. Considera que cada mirada es única, piensa que cada sonrisa es diferente. Quiero que la esperanza de que cada paso que das sea positiva. Piensa que la primera vez que haces algo nunca se repetirá, pero no te olvides de que la segunda ni la tercera ni ninguna de las veces que lo repitas te sentirás igual que el anterior, que cada vez es la primera, que cada experiencia es nueva, que nada está sometido a la rutina.
Explora mundos nuevos, llenos de magia aún no descubierta. Eres libre, puedes soñar, correr, nada más importa, sólo tú, tú te pones el límite. Puedes detener el tiempo, puedes soñar despierta, puedes valorar muchas cosas en esta vida. Leer, déjate llevar por mil y una historias diferentes, así algún día encontrarás una en que te sentirás reflejada, que te ayudará en muchos aspectos, ya lo verás.
Desconecta del mundo, sabes que necesitas tiempo para ti misma, para estar sola… y pensar, y dejarte llevar por lo que sientes dentro de ti. Escucha a tu corazón, él siempre te habla, nunca lo dejará de hacer. Derrota los problemas, no te amargues, no lo dejes hacer, no te es indiferente, y lo sabes, lo sé. Piensa en lo que quieres hacer y hazlo, no necesitas saber nada más de esta vida. Las otras lecciones... te digo yo que se van aprendiendo durante el camino. Nunca lo abandones, nunca pierdas la esperanza, NUNCA. Busca tu luz, y ya sabes, que quien bien busca, bien encuentra. La luz te espera, ¡nos espera a todos! 

viernes, 4 de noviembre de 2011

Manual de supervivencia en la danza de apareamiento de un informático



Afortunado lector:
Si este texto ha llegado a sus manos es que, en un momento u otro de su vida, ha presenciado siete momentos de la danza de apareamiento de un informático. Esta es una pequeña guía que le orientará sobre los principios más comunes para sobrevivir en caso de que tenga que volver a pasar por una experiencia similar (El Universo no lo quiera): 

1 - El informático siempre comienza su danza de apareamiento estableciendo un contacto visual con su presa. Estadísticamente no se ha identificado ningún perfil concreto que atraiga especialmente la atención de estos voraces depredadores, así que se considera que cualquier persona puede ser víctima. Este contacto visual suele durar entre 40 y 180 minutos aproximadamente. Si pasado este tiempo, la presa sigue a su alcance visual o olfativo, el informático se dispondrá a iniciar la siguiente fase. 

2 - En esta segunda fase el informático se dispone a acercarse a su presa. A menudo se intentará acercar disimuladamente entre la multitud con un refresco en la mano (se cree que el alcohol destruye los tejidos internos de los informáticos) y, una vez ante la presa, procurará dibujar una mueca de paupérrima seducción en su rostro. Aquí es donde las personas más sensibles pueden sufrir varios problemas que van desde migrañas hasta náuseas o trastornos alimentarios graves. Si el estómago de la víctima es suficientemente fuerte para resistir esta dantesca visión y, por alguna razón incomprensible, y no decide huir entre gritos de terror, el informático pasará a la siguiente fase. 

3 - Aquí es donde el informático deberá valer de su ingenio para intentar establecer un vínculo verbal con la víctima, que a menudo vendrá dado por una frase directa o derivada del cine o la televisión, ya que es el único vínculo que une el mundo de los informáticos con el mundo real. Así pues, no es extraño ver a un informático acosando a su presa al son de la frase "coge las pastillas rojas", o "Estoy siguiendo el conejito blanco". Si el informático es capaz de ingeniar una frase que no cause lesiones auditivas graves a su incauta presa optará a que ésta, totalmente inconsciente del peligro que corre, le responda, dando paso así a la cuarta fase. 

4 - Si el comentario del informático obtiene por respuesta cualquier cosa diferente a una tortazo o un spray antivioladores, este entrará en un estado de sudoración extrema que, según afirman los especialistas, en un pasado remoto servía para liberar esporas. Esta fase supone un grave riesgo físico para la elegida, ya que está químicamente demostrado que el sudor de los informáticos está formada por, entre otros compuestos, ácido clorhídrico. En función de la densidad de esta concentración el contacto con la piel del informático puede provocar urticarias o incluso quemaduras de segundo grado, y las autoridades en el tema sostienen que este compuesto, una vez tratado adecuadamente, podría ser un buen sustitutivo del combustible fósil. Si la víctima resiste esta fase, se inicia la última fase que se ha podido observar en la práctica hasta el día de hoy.

5 - Se llama fase de diálogo, y es aquí donde el informático deberá demostrar su capacidad intelectual de adaptarse al mundo real. Si el informático es aún demasiado novato a menudo es aquí donde, después de poner los ojos en blanco, comenzará a sacar espuma por la boca mientras pronuncia frases como "Error 404" o "Java.IOException". En caso de que su experiencia le permita superar el choque emocional de entablar un diálogo con una hembra, el informático a menudo basará sus comentarios en series de televisión, directores o actores de cine. Excepcionalmente se asegura haber encontrado ejemplares que son capaces de hablar de política o actualidad sobre el mundo real, pero se consideran rarezas en su especie. Esta fase suele terminar siempre por alguna de estas razones: 
- El informático pierde el conocimiento de forma repentina.
- El informático eclosiona sobre sí mismo, creando un pequeño agujero negro que absorbe la materia a su alrededor.
 - El informático pierde el arte del habla y empieza a hablar en binario, imposibilitando así que la conversación evolucione. 
- La víctima se convierte en presa de un ataque de terror y huye corriendo. Este ataque suele ser causado por una sonrisa o un movimiento de cejas del informático. 
- La víctima, al verse acorralada, se toma la cápsula de cianuro que, por precaución, se reparte gratuitamente en las farmacias. 

Esta es la última fase documentada sobre la danza de apareamiento de un informático. A través de complejas teorías y simulaciones los científicos han generado diversas hipótesis de lo que podría pasar en una hipotética siguiente fase, llamada fase Omega:
- El informático, al darse cuenta de que su presa no tiene entrada USB, se encuentra completamente confundido y se retira a su oscura caverna. 
- El informático se moja con agua, comienza a multiplicarse y propaga el caos y la destrucción por todas partes. 
- El informático se desintegra de repente, dejando sólo la ropa y un molesto aroma de goma quemada. 
- El informático muestra su verdadero cuerpo desplegando las alas, atrapando la toma con su cola retráctil, y huyendo el vuelo a través de un agujero que él mismo hace en el techo mientras escupe fuego por la boca y saca rayos láser por los ojos. 

Estos son pues los consejos más útiles para sobrevivir a la danza de apareamiento de un informático. Hay que tener en cuenta que estos datos son orientativos y que sólo deben servir para casos de emergencia ya que el encuentro con un informático en celo es una situación extremadamente peligrosa y que sólo se debe afrontar si no hay más alternativas Para concluir se darán unos últimos consejos de seguridad, que se pueden complementar y ampliar con otros títulos de esta editorial como "El informático en celo, y otro cuentos de terror", "El vampiro, el hombre-lobo y el 'informático: ciencia y mito "o" Cuarto Milenio: El despertar del informática ". 

Consejos de seguridad a tener en cuenta: 

- Esta guía ha sido realizada por profesionales. BAJO NINGÚN CONCEPTO se debe intentar establecer vínculo con un informático sin los conocimientos y las protecciones suficientes. 
- Hablar mal de Linux en presencia de un informático puede resultar según los expertos en un seísmo de intensidad 7 en la escala de Richter.
 - Aunque se desaconseja profundamente, en caso de tener que acercarse a una LAN-Party se recomienda el siguiente material: un crucifijo de madera, un CD-ROM de software libre para atraer su atención en caso de necesitar una huida de emergencia y un arma de fuego con balas de plata.

Esperamos que esta pequeña guía haya podido darle una idea elemental de cómo sobrevivir a tan indeseable situación. Para más información póngase en contacto con el Servicio de Animales Peligrosos del Bioparc de Valencia.





viernes, 28 de octubre de 2011

Secretos



De vez en cuando, recuerdo escenas concretas de mi infancia con detalles que las dotan de un relieve chocante.
Es una actividad que me puedo permitir en cualquier momento, en cualquier lugar: sólo necesito un poco de quietud física, un mínimo de silencio a mi alrededor, y esta memoria mía, que cada vez más a menudo olvida el presente y las cosas necesarias de cada día, pone en funcionamiento sus ruedas y me transporta al pasado, sin billete ni equipaje.
Así puedo evocar, como si fuera ahora, esa sensación de hormigueo en el estómago y de ardor en las mejillas que me asaltaba en medio de las reuniones familiares que, cíclicas y previsibles, se me hacían interminables…
Yo tenía, desde que los padres me notificaban la proximidad de la visita, una meta personal, un objetivo secreto. Sólo de pensar que iba a estar allí ya ardía, se me aceleraba la respiración, el corazón me latía escandalosamente y notaba que me aparecían dos lunas rojas en la cara.
Temiendo que todo el mundo había descubierto al instante mis intenciones, y que alguno de los presentes encontraría la manera de impedírmelo si no actuaba con rapidez, me deslizaba discretamente de la sala donde los demás charlaban, para evitar la posibilidad de una prohibición adulta. A menudo los mayores nos vedaban los placeres infantiles, a partir de una extraña intuición de nuestras preferencias y de ¡incomprensibles razonamientos!
Caminaba despacio, sin correr ni hacer ruido, deleitándome de antemano con el momento del encuentro , suspirando cuando vislumbraba por fin su silueta quieta esperándome, paciente, en el despacho. Al llegar, repetía una, diez, veinte veces su nombre, paladeando cada sílaba, imaginando todas las variantes posibles de la palabra: sé, se concreto, se-cre-ter, se concreto, SSSS...
Después me aproximaba con cuidado, sin precipitar el momento del primer contacto, de acariciarlo suavemente con las yemas de los dedos, siguiendo su figura, derrapando en las curvas, parándome en las aristas a la inglesa, percibiendo la textura satinada de la madera. Me miraba, dudaba, escogía, me echaba atrás, volvía a elegir... finalmente, me decidía a abrir lo que sería el primer cofre del tesoro del día.
Sabía, por exploraciones anteriores, que en el cajón superior derecho encontraría plumas antiguas, portaplumas y plumillas, en el fondo, un tintero de tinta negra de China y otro con líquido azul de algún país desconocido, que yo suponía peligroso simplemente por la escasa cantidad de líquido que observaba. Y a la izquierda, tarjetas de visita, tarjetones antiguos y esquelas.
Me constaba que en los intermedios había sobres de diferentes tamaños, grosores, estilos... y papeles de carta con texturas deliciosas, unos satinados, otros rugosos, de pergamino.
En una cajita guardaban los secantes para estrenar y al lado, unos cuantos ya usados, con restos de palabras y letras que sólo se podían leer utilizando un espejo: ¡auténtica magia!
Más abajo había dos cajones más profundos: uno de ellos estaba rebosante de facturas, pedidos y listados de mercancías misteriosas, indescifrables para mi edad y conocimiento del mundo. El otro derramaba cartas escritas en diferentes momentos por diversas manos que habían pasado horas y horas haciendo ejercicios de caligrafía.
En un cajón que se abría tirando de una anilla, removía fotografías de color sepia con los bordes dentados y retratos sobre cartón grueso, enmarcados con líneas negras, de personas que ya no existían.
Y en uno que sólo se abría cuando se estiraba desde debajo de una plataforma deslizante, se encontraba un paquete de sobres atados con un lazo de seda brillante bajo el que reposaba un pétalo amarillento, como una princesa esperando el beso que la despertaría del sueño de años y años.
Sabía también que en alguno de los inferiores se podía encontrar una inmensa colección de botones: nunca entendí qué hacían allí, en aquel secreter masculino, serio y eficiente, un poco huraño. Tan coloreados y juguetones como eran, me parecía que el lugar más adecuado para ellos habría sido el costurero, que era otro de los destinos, algo menos apreciado, en mis viajes mínimos pero fantásticos por el piso viejo, laberíntico y sorprendente de los abuelos paternos

jueves, 27 de octubre de 2011

Ahora no sé


Ahora mismo no sé
si puedo acrecentar la esperanza,
si puedo mantenerme creyendo en todo o en nada,
en un verso, en eso, en aquel, en nosotros,
muda la rabia,
quieto el miedo,
vestido de indiferencia
ante el dolor de los demás,
destilando
con el alambique de los años y la experiencia
algunos engaños heredados
de cuando me creía todo lo que decían. 

He consultado oráculos, 
he contemplado milagros, 
he disfrutado con juegos de manos muy hábiles, 
he soñado con espejismos , 
y he despertado de pesadillas en medio de muchos, 
continuamente… en medio de muchos, 
y solo. 

Y ahora no sé... 
no sé si con los sentidos abiertos, 
el gesto calmado y las palabras alertas, 
no sé si puedo acrecentar la esperanza 
de ser lo que quiero ser.